Introducción
Argentina se encuentra en una posición crítica para implementar la tecnología de telefonía móvil de quinta generación (5G). Se estima que se necesitarán inversiones de alrededor de 9.000 millones de dólares en los próximos cinco años para lograr una cobertura competitiva y manejar la creciente demanda de tráfico de datos.
Desafíos actuales y brecha territorial
Hasta finales de 2025, el progreso de 5G en Argentina ha sido limitado y desigual. Se han registrado más de 255 antenas activas, principalmente en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y en centros urbanos clave como Córdoba y Rosario. A pesar de las inversiones significativas de las principales operadoras en estas áreas, la penetración de 5G apenas alcanza el 9%, lo que evidencia una marcada brecha territorial.
Según la GSMA, una organización internacional que agrupa a operadoras móviles y empresas relacionadas con las telecomunicaciones, el principal obstáculo para la expansión del 5G no es tecnológico, sino estructural. La infraestructura de telecomunicaciones se ha convertido en un cuello de botella para el crecimiento de las redes móviles de nueva generación.
Necesidad de capital a largo plazo y consolidación del mercado
El desafío central es la capacidad de mantener inversiones a largo plazo. Esto implica no solo adoptar nueva tecnología, sino también expandir y fortalecer la red física subyacente. La integración operativa entre Movistar y Telecom, pendiente de autorización por parte del Gobierno nacional, buscará generar la escala necesaria para afrontar los costos del despliegue.
El rol del Estado y el Fondo de Servicio Universal (FSU)
La intervención estatal, particularmente a través de la gestión del Fondo de Servicio Universal (FSU), es crucial. El FSU está destinado a financiar proyectos de conectividad en zonas con baja rentabilidad para la inversión privada. El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) ha implementado recientemente un plan de facilidades para regularizar las deudas acumuladas del sector.
5G: Contexto regional y competitividad
El desafío local se enmarca en un panorama regional altamente competitivo. América Latina registró anuncios de inversión digital por más de 20.200 millones de dólares en 2024, reflejando que el capital global se dirige a países con conectividad garantizada y marcos regulatorios estables.
La inversión como condición para la competitividad global
La transición a 5G no es una mera tendencia, sino una condición necesaria para que las empresas operen con estándares globales de latencia, confiabilidad y capacidad de procesamiento. Los montos de inversión requeridos superan los modelos de negocios basados en activos livianos y exigen una visión de largo plazo.
Fragilidad de la inversión extranjera directa (IED)
La dinámica reciente de la IED acentúa esta fragilidad. Durante el primer trimestre de 2025, la Argentina experimentó una caída interanual del 90,2% en IED. Aunque hubo un repunte posterior, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) advirtió que fue principalmente reinversión de utilidades de empresas ya establecidas.
Conectividad y centros de datos
El futuro de las redes también está vinculado al crecimiento de los centros de datos, un segmento donde la Argentina es relevante a nivel regional. Proyectos de gran envergadura, como el denominado Proyecto Stargate, vinculado a la inteligencia artificial ChatGPT de la empresa OpenAI, demuestran el efecto multiplicador del sector.
Desafíos para 2026
El desafío para 2026 es alinear la política económica con las necesidades de la industria. Esto implica sanear deudas, eliminar obstáculos burocráticos para la instalación de antenas y garantizar reglas de juego estables. A pesar del interés internacional existente por el potencial tecnológico del país, la infraestructura sigue siendo el factor restrictivo.
Conclusión
Si el Estado logra encauzar eficazmente los recursos del FSU y las operadoras mantienen sus planes de inversión, el 5G podrá trascender su concentración en unas pocas ciudades para convertirse en una verdadera palanca de desarrollo federal. En la economía del conocimiento, la conectividad pasó de ser un servicio a ser infraestructura básica.
