Apenas horas después de la asunción de Abelardo De La Espriella, el Gobierno de Donald Trump dio una de las primeras señales apoyo a la nueva administración colombiana: Estados Unidos planea destinar US$1.000 millones en asistencia de seguridad para respaldar al gobierno derechista en su ofensiva contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.
El anuncio fue realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, que presentó el paquete como una de las bases de la nueva etapa bilateral luego de cuatro años de fuertes enfrentamientos entre Washington y el gobierno izquierdista de Gustavo Petro.

La administración norteamericana definió la iniciativa como una “piedra angular de esta renovada alianza” y señaló que trabajará junto al Congreso estadounidense para concretar el paquete de US$1.000 millones destinado a cumplir los objetivos compartidos entre ambos países.
El anuncio representa un fuerte respaldo internacional para De La Espriella en su primer día como presidente y llega inmediatamente después de que el mandatario colombiano prometiera terminar con la política de negociación con las organizaciones criminales.
Durante su discurso inaugural, De La Espriella anunció que Colombia ingresará al Escudo de las Américas, la iniciativa de cooperación internacional impulsada por Trump y líderes como Javier Milei para enfrentar al narcotráfico y al crimen organizado. Además, ordenó a las Fuerzas Armadas combatir frontalmente las estructuras criminales y sentenció que “la opción del diálogo está completamente agotada“.
La magnitud del nuevo paquete estadounidense remite a los grandes programas de cooperación implementados durante el Plan Colombia. En julio de 2000, durante las administraciones de Andrés Pastrana y Bill Clinton, Estados Unidos aprobó un paquete inicial de aproximadamente US$1.300 millones, principalmente destinado a fortalecer la lucha contra el narcotráfico. La estrategia sería posteriormente profundizada durante la presidencia de Álvaro Uribe, cuando la cooperación militar con Washington se convirtió en uno de los pilares de la ofensiva contra las guerrillas y los carteles.
El entendimiento contrasta con la relación que mantuvieron Petro y Trump. Durante los últimos años, el expresidente colombiano protagonizó repetidos enfrentamientos con Washington por cuestiones vinculadas al narcotráfico, la política exterior estadounidense y su negación a cooperar en operaciones contra organizaciones criminales.

Con De La Espriella, Washington busca ahora revitalizar la cooperación bilateral tanto en seguridad como en materia económica, según explicó el Departamento de Estado. Por el momento, sin embargo, no existe un anuncio oficial de una reducción concreta de aranceles para las exportaciones colombianas.
El giro comenzó incluso antes de la posesión. Trump había respaldado públicamente a De La Espriella durante la campaña presidencial y el nuevo mandatario convirtió el acercamiento con Estados Unidos en uno de los principales puntos de su política exterior.
Así, apenas iniciado el nuevo gobierno, Colombia vuelve a posicionarse como uno de los principales aliados estratégicos de Estados Unidos en América Latina, mientras De La Espriella recibe un respaldo de US$1.000 millones para una de las prioridades centrales de su administración: la lucha frontal contra el narcoterrorismo.
