La normativa establecía que las personas debían permanecer en sus residencias habituales y abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo, con excepciones para quienes desarrollaban actividades consideradas esenciales.
Además, las fuerzas de seguridad federales y provinciales controlaron calles, rutas y accesos. Quienes circulaban sin los permisos correspondientes podían ser arrestados, sufrir el secuestro de sus vehículos o enfrentar causas penales.
También se suspendieron los vuelos y los servicios de transporte de larga distancia, mientras que las empresas, escuelas y universidades permanecieron cerradas durante meses.

El uso político de la cuarentena
A diferencia de las afirmaciones de Alberto Fernández, su exministro de Economía, Martín Guzmán, había confesado hace un tiempo que la cuarentena fue utilizada como una “bandera política” que, según él, beneficiaba al Gobierno en aquel momento.
A partir de esas declaraciones se presentaron denuncias contra el expresidente por presuntos delitos como abuso de autoridad y privación ilegítima de la libertad.
Sin embargo, ahora el exmandatario decidió fingir demencia y negar las dictatoriales medidas tomadas en la pandemia durante su gobierno.
