“Arancel 0 a Celulares Importados: ¿Precios Bajarán en Argentina?”

tupacbruch
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“Arancel 0 a Celulares Importados: ¿Precios Bajarán en Argentina?”

Introducción

Desde el 15 de enero de 2026, el mercado argentino de telefonía móvil ha experimentado un cambio significativo. Los celulares importados ya no están sujetos al arancel de importación, gracias al Decreto 333/2025. Esta medida, impulsada por el Gobierno nacional, busca estimular la competencia interna y reducir el costo de acceso a la tecnología para los consumidores. Sin embargo, a pesar de la eliminación de este impuesto, los celulares siguen siendo más costosos en Argentina que en mercados regionales como Chile o Brasil, y la diferencia es aún mayor al compararlos con mercados globales como Estados Unidos.

El Decreto 333/2025 y su impacto

El Decreto 333/2025 estableció un plan escalonado para la disminución del Derecho de Importación Extrazona (DIE) aplicable a varios dispositivos tecnológicos. Inicialmente, el arancel se redujo del 16% al 8% en mayo de 2025, para finalmente ser eliminado por completo a principios de 2026. Esta política forma parte de una estrategia oficial de mayor apertura comercial, cuyo objetivo principal es alinear los precios domésticos de la tecnología con los valores internacionales.

A pesar de esta reducción arancelaria, no implica una desgravación total. Los celulares importados aún deben pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y están sujetos a un 9,5% en concepto de Impuestos Internos. Esto contrasta con los equipos ensamblados en el polo industrial de Tierra del Fuego, que están exentos de este Impuesto Interno, creando un escenario de competitividad intrínsecamente desigual.

Expectativas gubernamentales versus la complejidad del mercado

El Gobierno nacional se muestra optimista, asegurando que la eliminación del arancel permitirá a los consumidores acceder a bienes tecnológicos a menor costo y con mayor disponibilidad de modelos. Sin embargo, la transferencia completa e instantánea de la reducción arancelaria al precio final es un escenario altamente improbable debido a la propia dinámica del mercado.

La preocupación sectorial y los impuestos residuales

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) fue una de las primeras entidades en expresar su preocupación ante la medida. El principal temor radica en que la apertura comercial debilite a las plantas fueguinas, que emplean a miles de trabajadores. Aunque el arancel externo ha desaparecido, la carga impositiva interna se mantiene. El IVA y el 9,5% de Impuestos Internos siguen vigentes para el producto importado.

La brecha de precios

Para ilustrar la persistente carestía de la tecnología en Argentina, incluso después de la eliminación del arancel, es útil comparar los precios de referencia de modelos de alta gama en diferentes mercados clave. Por ejemplo, el iPhone 17 Pro Max en su versión de 256 GB se vende en Argentina por más de $2.879.999, una cifra que se traduce aproximadamente en 1.946 dólares. En contraste, el mismo modelo se puede adquirir en Estados Unidos por cerca de 1.199 dólares, representando una diferencia de más de 700 dólares.

El futuro del precio en la gama media y los costos logísticos

La pregunta crucial para el mercado se centra en si esta medida impactará en los celulares de las gamas media y económica. Marcas como Xiaomi, Motorola o Samsung ya ofrecían precios relativamente competitivos antes del cambio normativo. Sin embargo, cualquier baja de precio dependerá de la estrategia comercial adoptada por cada fabricante y distribuidor.

Conclusión

La eliminación del arancel a los celulares importados es un hecho innegable en la política comercial del Gobierno nacional, con la capacidad de mejorar la oferta de modelos y potenciar la competencia entre marcas. Sin embargo, por sí sola, la medida resulta insuficiente para cerrar la brecha de precios que separa a Argentina de sus vecinos y del contexto global. Para el consumidor final, el impacto tangible estará condicionado por múltiples factores: la velocidad con que los puntos de venta actualicen sus precios, la decisión de los canales comerciales de trasladar o absorber la reducción de costos, y la carga persistente de los impuestos internos y los onerosos costos logísticos.

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