El cambio regulatorio en EEUU y su impacto en las criptomonedas
El cambio regulatorio implementado por Estados Unidos durante 2025 para las criptomonedas representa para Barclays el inicio de una nueva etapa en la que la regulación podría actuar como catalizador para la maduración del sector, en lugar de constituir una amenaza para el mismo.
En poco más de 15 años, Bitcoin pasó de ser una propuesta marginal a integrarse al sistema financiero global. El lanzamiento de futuros en 2017 y la aprobación de ETF spot en 2024 allanaron el camino para su aceptación institucional.
Viraje de la Casa Blanca
El gobierno estadounidense arrancó el año con una orden ejecutiva que prohibió explícitamente una moneda digital del banco central (CBDC), señalando una clara preferencia por la innovación del sector privado frente a un “dólar digital” controlado por el Estado.
La Comisión de Bolsa y Valores (SEC) anuló el boletín contable SAB 121, eliminando un obstáculo que impedía a los grandes bancos ofrecer custodia de activos digitales. El regulador también desestimó sus demandas emblemáticas contra Coinbase, Uniswap Labs y Ripple.
En julio se aprobó la Ley GENIUS, que creó el primer marco federal para emisores de stablecoins. El Departamento de Trabajo modificó su guía sobre los fondos de pensiones 401(k), mientras que una orden ejecutiva promovió el acceso a criptoactivos dentro de estos vehículos.
La culminación llegó en octubre, cuando la SEC y la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC) anunciaron nuevas agendas regulatorias coordinadas y una iniciativa conjunta denominada “Proyecto Cripto”.
¿Nueva clase de activo?
Con el terreno regulatorio ya despejado, Barclays analizó la posible evolución de Bitcoin como una clase de activo independiente. En este sentido, mencionó que cumple con varios requisitos estructurales, como capitalización de mercado, liquidez y acceso mediante instrumentos regulados como ETFs y futuros.
Los analistas destacaron que la correlación de bitcoin con los activos tradicionales varía según el régimen de riesgo del mercado.
Durante periodos de baja volatilidad, la relación con bonos, commodities y oro fue casi nula, con una correlación de 0,26 con las acciones. En fases de alta volatilidad, su conexión con activos de riesgo aumentó a 0,47 con acciones y 0,22 con commodities y oro.
Este patrón confirma que Bitcoin tiende a moverse junto con las acciones y los commodities durante períodos de estrés, lo que sugiere que tiene un perfil “risk-on”.
Volatilidad extrema
Pese al nuevo entorno regulatorio y su creciente integración al sistema financiero, Barclays advierte que Bitcoin sigue siendo un activo de alto riesgo que conserva un perfil único y complejo, marcado por caídas extremas: los inversores enfrentaron colapsos de más del 70% en varias ocasiones, incluyendo una caída de casi 82%.
Sin embargo, el banco reconoce una moderación progresiva en los ciclos. Los rendimientos anualizados del primer ciclo (alrededor de 400%) se moderaron primero a 165%, luego a 98% y finalmente a 77% en la era posterior al halving de 2024. La volatilidad anualizada disminuyó desde 111% hasta 47%, aunque sigue siendo mayor que la de acciones o bonos.
En resumen, el cambio regulatorio en Estados Unidos ha marcado un hito importante para las criptomonedas, especialmente para Bitcoin. A pesar de los avances en la integración institucional y la posible evolución como una clase de activo independiente, la volatilidad extrema sigue siendo un factor clave a considerar para los inversores interesados en este mercado en constante evolución.
