Bitcoin fue el Caballo de Troya para que Trump fortaleciera el dólar

tupacbruch
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Bitcoin fue el Caballo de Troya para que Trump fortaleciera el dólar
  • Se ha buscado aniquilar Bitcoin sacándolo de su red.

  • Trump ha sabido cómo utilizar el ecosistema para su beneficio.

«¡Qué locura tan grande, pobres ciudadanos! ¿Del enemigo pensáis que se ha ido? ¿O creéis que los dánaos pueden hacer regalos sin trampa? ¿Así conocéis a Ulises? O bien en esta madera se ocultan aqueos, o contra nuestros muros se ha fabricado esta máquina para espiar nuestras casas y venir desde arriba sobre la ciudad, o se esconde algún otro engaño; teucros, no os fiéis del caballo. Sea lo que sea, temo a los dánaos incluso ofreciendo presentes.» 

Laocoonte en La Eneida – Virgilio 

Bitcoin supone una amenaza existencial para el fíat y para el status quo en general. Arrebatar a los gobiernos la posibilidad de expropiar valor a través de la inflación, y a las élites en general el privilegio del efecto Cantillon, es una afrenta de dimensiones históricas. Sustraer de las instituciones financieras la necesidad de la intermediación en operaciones digitales socava las estructuras de poder financiero contemporáneo. 

Si bien al principio lo ignoraron y lo menospreciaron, en el momento en que las elites se dieron cuenta de que Bitcoin se estaba convirtiendo en una incomodidad que no desaparecería por sí sola, comenzaron a atacarlo. Empezaron a decir que era una estafa, que era dinero para narcotraficantes y criminales y demás campañas de desprestigio. También atacaron a las empresas de criptomonedas tanto legalmente, mediante demandas y detenciones, como cerrando sus cuentas bancarias.  

El mismo Donald Trump, en su primer mandato, participó de esta estrategia difamatoria. Pero en su segundo mandato se dio cuenta que no tenía sentido nadar contra la corriente. Más bien, con todo el capital que estaba captando esta industria, podría ser muy favorable ponerse a su favor. O al menos en apariencia.  

En el capítulo XVIII de El Príncipe, titulado De qué modo los príncipes deben cumplir sus promesas, Maquiavelo escribe: 

«Debe procurar que le tengan por piadoso, clemente, bueno, fiel en sus tratos y amante de la justicia; debe también hacerse digno de esta reputación; pero al mismo tiempo ser bastante señor de sí mismo para obrar de un modo contrario cuando sea conveniente.» 

El Príncipe – Nicolas Maquiavelo 

Esta cita entraña la fundamental distinción entre el ser y el parecer en la política, entre esencia y apariencia. A Trump le bastaba para sus fines aparentar ser favorable a Bitcoin. Así ganó financiamiento y apoyo de múltiples líderes de la industria, quienes confiaron que Trump se estaba haciendo digno de la reputación bitcoiner. Casi el 50% del gasto electoral corporativo provino de empresas de criptomonedas, levantando alrededor de USD 197 millones.  

También esta apariencia le sirvió para poner a inversionistas y emprendedores de su lado, quienes esperaban lucrarse tanto como él y su familia con la emisión de memecoins completamente inútiles, así como con anuncios confusos, como que se meterían altcoins en la supuesta reserva estratégica, como otros más directo como las inversiones familiares que ayudaron a añadir más millones a sus arcas. 

Y se podría decir que Trump supo cumplir con casi todas sus promesas. Liberó a Ross Ulbricht. Presionó hasta lograr la renuncia de Gary Gensler de la SEC. Cesó con la persecución regulatoria a la industria de criptomonedas, aunque los desarrolladores de Samourai Wallet sigan detenidos. En teoría, previno que Estados Unidos vendiera los 328.000 bitcoins que han incautado, aunque todavía no se tiene certeza qué pasará con los 94.000 BTC que un juez ordenó devolver a Bitfinex.  

Pero más allá de eso, luego de que se firmara la orden ejecutiva para crear la Reserva Estratégica de Bitcoin, poco más se ha hecho al respecto. La última vez que Trump ha hablado sobre la Reserva fue el 12 de junio de 2025. Y si bien el secretario del Tesoro, Scott Bessent, reafirmó en el WEF de Davos el compromiso de crear la reserva, no hay aún planes concretos de acumulación y Bitcoin ha ido progresivamente desapareciendo del discurso presidencial. 

En su lugar, altcoins y stablecoins han tomado el verdadero protagonismo. Si bien se prohibió mediante ley la emisión de CBDC en Estados Unidos, esto lo hicieron porque no les hacía falta: ya con las stablecoins tenían sus CBDC difundidas en todo el mundo, más aún con los requerimientos exigidos en la Ley Genius. Desde el principio esta fue la intención, como lo estableció el segundo Propósito de la Orden Ejecutiva para Fortalecer el Liderazgo Estadounidense en Tecnología Financiera Digital: 

“Promover y proteger la soberanía del dólar de los Estados Unidos, incluso mediante acciones para promover el desarrollo y el crecimiento de monedas estables respaldadas por dólares legales y legítimas en todo el mundo”. 

Orden Ejecutiva para Fortalecer el Liderazgo Estadounidense en Tecnología Financiera Digital 

Antes del gobierno de Trump, el movimiento hacia la desdolarización iba con fuerza. Se hablaba de un mundo multimoneda, en que el dólar había perdido relevancia. Pero el gobierno de Trump, en parte valiéndose de las stablecoins, logró frenar ese impulso y devolver el lugar hegemónico del dólar. Hasta el mismo CEO de Tether, Paolo Ardoino, llegó a decir que USDT era clave para contrarrestar la desdolarización de los BRICS. 

Como hemos establecido en el pasado, las stablecoins ya son activos del gobierno estadounidense. Y sobre las altcoins, resultan completamente inocuas para el sistema fíat. Sí, los bancos se encuentran recelosos respecto a cómo las stablecoins puedan afectar su modelo de negocio. Sin embargo, desde la perspectiva del gobierno, las stablecoins siguen profundizando la hegemonía del dólar en el mundo, y el resto de las criptoempresas son negocios que, en última instancia, ayudan a incrementar el PIB nacional, no afectan el sistema de privilegios del fíat, y, en última instancia, ayudan a fortalecer el dólar. 

Tiene sentido, por ello, que entre los 35 miembros del Comité Asesor de Innovación Financiera de la Comisión de Futuros y Materias Primas (CFTC) de Estados Unidos no figure ni una empresa de Bitcoin. A pesar de que Bitcoin fue el primer criptoactivo en ser considerado una Materia Prima y de la que no hubo duda de que estaba bajo la jurisdicción de la CFTC y no de la SEC, ni una empresa enfocada en Bitcoin figura en la lista, exclusivamente altcoins. Ni Strategy, ni Strike, ni Mara, ni Swan, ni Unchained, por mencionar a las estadounidenses. 

Esta exclusión de bitcoin es deliberada y forma parte de un proceso de invisibilización evidente. Bitcoin fue utilizado como señuelo, como un Caballo de Troya para engañar a la industria y quedarse tan solo con aquello que no representara una amenaza existencial. Es por esto que se le está dando tanto espacio a los custodios, exchanges y demás espacios de KYC donde bitcoin (BTC) puede ser controlado y vigilado.  

Cuando hablábamos de que las finanzas tradicionales quieren un Bitcoin esterilizado, nos referimos a un proceso de aniquilamiento. Etimológicamente, aniquilar quiere decir reducir a la nada, des-esenciar, extirpar la esencia. En Bitcoin es esencial ser par a par, entre iguales, sin intermediarios. Pero ahora se busca introducir intermediarios en cada lugar que se pueda. Esta es la manera en la que, como Estado, le ganas a Bitcoin, no destruyéndolo o impidiéndolo físicamente, cosa imposible, sino reduciéndolo a una cáscara en manos de custodios, el activo bitcoin sin la red Bitcoin. 

Así, con la apariencia de la adopción por parte del gobierno de Estados Unidos se han logrado varias cosas: atraer financiamiento de campaña mediante la ilusión de adoptar Bitcoin, des-esenciar Bitcoin ante la mirada pública reduciéndolo a solo una de sus propiedades (activo de reserva de valor) y fortalecer el papel del fíat, específicamente del dólar, en el mundo, mediante stablecoins pero también mediante criptoempresas. 

Si Estados Unidos hubiera promovido activamente la compra de BTC para su reserva, la historia de este ciclo de mercado hubiera sido otra. Sobre todo, porque la narrativa sobre la que se construyó el alza de precio fue precisamente la de que Bitcoin es una reserva de valor similar al oro, respaldada bajo la expectativa de la Reserva Estratégica. Al no haberse concretado la acumulación estatal mediante la Reserva Estratégica, esta narrativa se quedó a medias, y el impulso alcista, sin gasolina. No decimos con ello que los planes de Reserva de Bitcoin no se cumplirán. La realidad misma del crecimiento de Bitcoin hará inevitable que esa y otras Reservas se concreten en el futuro. No obstante, en lo que respecta a este ciclo, la falta de acciones visibles debilitó el potencial de crecimiento.

Es curioso que, en este momento, que no ha pasado nada grave, al menos no una crisis sistémica como la de FTX en el ciclo pasado, el indicador de miedo y codicia haya llegado a niveles de miedo extremo, únicamente alcanzados cuando la declaración de pandemia.  

Probablemente, ese no pasar nada es precisamente lo grave. El mercado tiene horror vacui, le tienen miedo a la falta de narrativas. Si bitcoin no se está comportando como el oro, como refugio, ¿qué es? ¿Para qué alguien lo querría?  

Este miedo resulta de que la narrativa que se “compró” no llegó a realizarse. Pero también de la deliberada profundización de la asimetría de conocimiento al reducir a Bitcoin exclusivamente a una reserva de valor: al haber «fallado» momentáneamente la narrativa dominante, la gente vende en pánico ignorando todas las otras cosas que es Bitcoin y por las cuales sigue teniendo valor. 

Bitcoin sigue siendo, por encima de todas las cosas, una red de intercambio entre iguales. Una red abierta a cualquier persona, sin posibilidad de censura, que permite enviar y recibir valor en cuestión de minutos o incluso segundo desde y hacia cualquier lugar del mundo. Bitcoin sigue siendo una red inmanipulable con unas reglas de consenso robustas que ofrecen predicibilidad sobre el cronograma de emisión de un activo con escasez absoluta. Bitcoin es un instrumento que sirve de la manera que se necesite para quien lo necesite, cuando lo necesite, como lo necesite, sin que un tercero pueda decir nada. 

Por ello, a pesar de que se estén tejiendo artilugios a corto plazo para fortalecer el fíat y debilitar a Bitcoin ante la opinión pública, a largo plazo, Bitcoin seguirá ganando. Ya lo ha demostrado cada ciclo: con cada revés que tiene su precio, vuelve más fuerte. Con cada expulsión de los turistas, viene el tiempo para construir una arquitectura más robusta que cimenten narrativas más valiosas, que atraen cada vez más actores más relevantes. Y así seguirá siendo porque lo que le da valor es su red. Este Caballo de Troya cojea, pero la red Bitcoin camina con piernas propias. 

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