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El economista afirmó que el riesgo cuántico para Bitcoin “está masivamente exagerado”.
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Cree que se promueven “proyectos de computación cuántica altamente sospechosos”.
Para entender el futuro de bitcoin (BTC), a veces hay que mirar hacia las amenazas que parecen sacadas de la ciencia ficción. Una de las más mencionadas es la computación cuántica, capaz de procesar datos a velocidades que dejarían obsoleta a cualquier supercomputadora actual. Sin embargo, para analistas como Saifedean Ammous, autor del célebre libro El patrón bitcoin, el temor de que estas máquinas «rompan» la red en el corto plazo es, en sus propias palabras, una idea «masivamente exagerada».
Ammous respondió este 1 de abril de 2026 a una consulta de CriptoNoticias tras la publicación de un nuevo informe técnico de Google Quantum AI. Según el economista, el riesgo cuántico no es una novedad, sino un tema que la comunidad de desarrolladores conoce desde sus inicios; incluso el propio Satoshi Nakamoto lo discutió en los foros de 2010, como lo resaltó.
Creo que actualmente se exagera enormemente este riesgo, y probablemente falten muchos años para que se convierta en un riesgo real, si es que alguna vez sucede.
Saifedean Ammous.
Para el economista, la relevancia que cobra el tema recientemente responde menos a una vulnerabilidad técnica real y más a una estrategia de mercado. «Creo que la razón por la que esto está recibiendo tanta atención ahora es que se está utilizando para intentar promover proyectos de criptomonedas y computación cuántica irrelevantes y altamente sospechosos», afirmó.

Esta advertencia apunta directamente a la proliferación de nuevas redes que se mercadean como «post-cuánticas» o fondos de cobertura que utilizan la narrativa del riesgo inminente para atraer capital. Si bien no todos estos proyectos son fraudulentos en su ejecución, muchos capitalizan la incertidumbre para ganar tracción comercial.
La cerradura digital y la capacidad de migración en Bitcoin
La clave para entender por qué la red de Bitcoin no está indefensa reside en su capacidad de adaptación. Si imaginamos a la red como un gran libro contable donde los saldos están protegidos por una cerradura digital, «llave maestra» cuántica no significaría el fin del sistema. Actualmente, este candado lo proporciona el algoritmo de firmas digitales ECDSA (Elliptic Curve Digital Signature Algorithm), que es el sistema de seguridad encargado de garantizar la integridad de las claves privadas y validar las transacciones en la red.
«Si el riesgo se materializa, Bitcoin es capaz de migrar cualquier parte de su infraestructura que sea vulnerable a la computación cuántica», afirma Ammous. En la práctica, esto implicaría que la red actualice sus reglas para mudarse a esquemas de firmas «post-cuánticas«, permitiendo que los usuarios trasladen sus fondos a nuevas direcciones seguras sin perder su valor en el proceso, como lo ha informado CriptoNoticias.
No obstante, esta transición plantea una interrogante crítica sobre las monedas que no se muevan, es decir, aquellas llaves privadas que no sean migradas por sus dueños, ya sea por extravío, olvido o fallecimiento del propietario, quedarían vulnerables, pues permanecerían bajo el esquema de seguridad antiguo ante un eventual ataque cuántico.
Esta transición, sin embargo, no está exenta de desafíos prácticos. El divulgador y podcaster Stephan Livera señala que implementar estas nuevas defensas conlleva un «intercambio». Eso es porque las transacciones podrían volverse más pesadas, lo que elevaría las comisiones y complicaría la experiencia del usuario.
Para que una computadora cuántica represente un peligro real, necesitaría cientos de miles de quantum bits o qubits estables durante varios minutos, una capacidad técnica que, hasta el 1 de abril de 2026, no existe fuera del plano teórico o experimental, como lo detalla Livera.
Mientras el debate técnico continúa en foros y redes sociales, la comunidad se mantiene en una tensa calma. No hay evidencia pública de que el algoritmo de Bitcoin haya sido vulnerado en la práctica, y propuestas de mejora como el BIP 360 siguen bajo revisión.
Al final del día, el consenso entre los especialistas sugiere que la red tiene tiempo para prepararse, equilibrando la cautela necesaria con la realidad de que, por ahora, el «salto cuántico» sigue siendo una meta lejana en el horizonte tecnológico.
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