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Las medidas buscan impedir que actores maliciosos deriven claves privadas.
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La propuesta reconoce que su implementación implicaría cambios en el protocolo y mayores exigencias.
El equipo de investigación de BitMEX volvió a publicar este 14 de abril un informe donde examina diferentes estrategias para reducir el impacto que tendría un posible bloqueo de criptomonedas y bitcoins (BTC) guardados en direcciones vulnerables frente a la amenaza de la computación cuántica.
Entre las medidas planteadas se incluyen mecanismos preventivos que impedirían el uso de BTC alojados en esas direcciones expuestas. El objetivo es frenar a posibles atacantes que intenten reconstruir claves privadas, manteniendo los fondos temporalmente inmovilizados hasta que el verdadero propietario pueda validar su control mediante métodos más seguros, como lo reportó CriptoNoticias en otra serie de recomendaciones publicadas por el equipo anteriormente.
En esta oportunidad, la iniciativa plantea un sistema condicional: en lugar de bloquear automáticamente las monedas vulnerables (como propone bip-361), el congelamiento solo se activaría si se demuestra de forma verificable que la tecnología cuántica capaz de romper la criptografía ya existe. Para ello, explora cinco métodos de recuperación, los cuales deben considerarse una alternativa o complemento a los esquemas explicados anteriormente, aunque advierte que hacerlo implicaría una complejidad técnica, cambios en el protocolo y nuevas exigencias para los nodos de la red de Bitcoin.
BIP-361
La discusión se intensifica tras la propuesta BIP-361, que plantea un proceso en dos etapas: primero, restringir envíos a direcciones vulnerables durante tres años y luego bloquear completamente esos fondos dos años después.
Sus críticos advierten que este enfoque afecta la resistencia a la censura de Bitcoin y responsabilizan a los usuarios de proteger sus activos. También cuestionan que no exista evidencia suficiente para justificar un congelamiento programado.
El enfoque y fondo del canario
Como alternativa, se propone un sistema de “canario” que sustituye el congelamiento automático por un estado de vigilancia. Bajo este modelo, las monedas vulnerables seguirían operando con normalidad hasta que se detecte una prueba real de ataque cuántico.
Si esa prueba ocurre mediante una transacción verificable, el congelamiento se activaría de inmediato, evitando así medidas innecesarias.
Por otro lado, para incentivar la activación del sistema, se propone crear un fondo de recompensa al que los usuarios podrían aportar bitcoins. Así, quien demuestre capacidad cuántica tendría un incentivo para hacerlo públicamente.
Sin embargo, existe el riesgo de que el incentivo no sea suficiente frente a otras posibles ganancias, aunque actores regulados podrían preferir este mecanismo por razones legales o reputacionales.
NUMS y dirección especial
El sistema se basa en una dirección generada con el método “Nothing-Up-My-Sleeve”, que garantiza que nadie conoce su clave privada. Aun así, la dirección es válida dentro de Bitcoin. Esto implica que cualquier gasto desde esa dirección sería evidencia de que la criptografía ha sido vulnerada, funcionando como detonante automático del protocolo de emergencia
La ventana de seguridad
Esta opción permitiría seguir usando monedas vulnerables, pero con restricciones temporales antes de que puedan volver a gastarse.
Si durante ese periodo se activa el canario, los fondos se congelan; si no, recuperan su uso normal. Este margen busca reducir el impacto de decisiones apresuradas y permitir reacción ante posibles desarrollos simultáneos.
Finalmente, las propuestas de BitMEX pueden leerse como una respuesta técnica a propuestas como la del desarrollador Jameson Lopp, quien, como lo informó CriptoNoticias, sugirió la quema de BTC expuestos como forma de enfrentar el riesgo cuántico, que según la investigación de Google podría estar más cerca de lo que se parece.
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