Introducción
El verano es a menudo percibido como un paréntesis en la búsqueda de empleo, pero en realidad, puede ser una oportunidad única para lograr un cambio laboral. En lugar de ver el verano como un obstáculo, es importante considerarlo como una ventaja. Con menos competencia y más espacio para pensar con claridad, buscar trabajo en verano puede ser una oportunidad para recalibrar y reorientar su enfoque.
1. Cambia el enfoque: no busques trabajo, busca dirección
La claridad de propósito es una herramienta de coaching esencial. Antes de enviar currículums de manera automática, es importante preguntarse: ¿Qué tipo de vida quiero sostener con mi trabajo? ¿Qué ya no estoy dispuesto/a a negociar? El verano es el momento ideal para hacer estas reflexiones, ya que la exigencia externa disminuye. Cuando se tiene claridad interna, las oportunidades correctas aparecen con más fuerza.
2. Ordena tu energía antes que tu currículum
La gestión emocional es otra herramienta crucial. Muchas personas buscan trabajo desde el miedo, la prisa o la urgencia económica, y eso se percibe. Es recomendable regular primero tu estado emocional (descanso, rutina, movimiento, conversaciones honestas) y luego salir al mercado. La energía con la que te presentas es tan importante como tu experiencia.
3. Utiliza el networking consciente (no invasivo)
Las conversaciones de valor son una herramienta efectiva para el networking. El verano permite encuentros más humanos: cafés, charlas informales, mensajes genuinos. No pidas trabajo. Pide conversación. Un mensaje simple como: “Quería escucharte y conocer tu mirada sobre el mercado” puede abrir más puertas que cualquier pedido directo.
4. Aprovecha que hay menos competencia
La acción estratégica es otra herramienta útil. Mientras muchos “pausan”, puedes actualizar LinkedIn, repensar tu relato profesional y escribir a empresas que admiras. En verano hay menos postulantes activos, lo que te hace más visible.
5. Confía en los procesos (aunque no veas resultados inmediatos)
La mentalidad de proceso es esencial en la búsqueda de empleo. No todo se activa en el momento, pero todo deja semillas. Muchos procesos que se inician en enero o febrero culminan en marzo.
Conclusión
El verano no es un paréntesis. Es un terreno fértil para sembrar de manera diferente. Cuando el mercado baja la velocidad, tu consciencia puede subir un nivel. Y desde ahí, las decisiones suelen ser más acertadas, más alineadas y más duraderas.
Santiago Bras Harriott es Coach Ejecutivo & Mentor de Liderazgo Humano – Fundador de Coaching Argentina hace más de 15 años.
