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Un editor cerró el PR de Ordinals tras tres años abierto sin resolución formal.
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Usuarios alegan que el cierre viola la BIP-3 y convierte el proceso editorial en filosófico.
El 4 de marzo, Bryan Bishop, editor del repositorio de Propuestas de Mejora de Bitcoin (BIP), cerró la discusión formal que buscaba asignar un número oficial al protocolo Ordinals.
La iniciativa, que permanecía sin resolución, fue clausurada por Bishop bajo explicaciones que muchos bitcoiners consideraron insuficientes. Este movimiento ha avivado el debate sobre quién posee la autoridad para decidir qué se integra al ecosistema de Bitcoin y bajo qué criterios.
Dadas esas discusiones, este 5 de marzo, el desarrollador Ruben Somsen, quien también participa del grupo de editores de los repositorios de Bitcoin, publicó un resumen un poco más detallado de los argumentos que pesaron en la decisión.
De acuerdo con Somsen, se evaluaron razones a favor y en contra.
Entre las favorables:
- que los BIP deberían asignarse sin restricciones filosóficas.
- que Ordinals (un protocolo que sirve para adjuntar datos arbitrarios en las transacciones de Bitcoin) genera actividad significativa en la red.
Entre las razones en contra señaladas por Somsen:
- que Ordinals incentiva tratar satoshis individuales como activos distintos (lo que dañaría la fungibilidad de bitcoin).
- que genera actividad en la cadena no relacionada con BTC como moneda.
- y que no representa una mejora clara al protocolo.
Conforme a Somsen, la balanza se inclinó «levemente» hacia el cierre del BIP, pero sin que nadie tuviera una posición firme, lo que mantuvo la propuesta en un limbo durante años, hasta que Bishop tomó la decisión final.
Las reacciones a la explicación de Somsen
Charlie Spears, cofundador de Blockspace, apuntó directamente a la contradicción entre lo que Bishop dijo públicamente y lo que Somsen reveló:
Me pregunto por qué esto está aquí y no como argumento en el PR. No suena a que el motivo del cierre fue de limpieza administrativa, como Bishop afirma, sino por las razones (en mi opinión, mayormente políticas) que vos describís.
Charlie Spears, cofundador de Blockspace.
Para Spears, el problema no fue la decisión en sí, sino la falta de transparencia con quienes habían trabajado en la propuesta:
La gente pro-Ordinals conoce y entiende todos estos argumentos. Probablemente hubiera estado bien con una comunicación proactiva y transparente de más editores BIP. La pregunta es: por qué fingir que fue simplemente una limpieza cuando todos saben que no lo fue. Y esto es después de seis meses de Rodarmor pidiendo feedback en el PR sin respuestas.
Charlie Spears, cofundador de Blockspace.
También señaló que «es profundamente irónico que, a pesar de todo el trabajo en la BIP-3 y los nuevos editores designados, el proceso parezca más político que nunca, cuando simplemente seguir el procedimiento declarado podría haberle dado un número a la propuesta y archivarla por la eternidad como muchas propuestas anteriores, moviendo el debate político a otro ámbito, que pensé que era el punto central».
En este contexto, la propuesta BIP-3 es el documento que define cómo deben actuar los editores del repositorio, reduciendo «las decisiones de juicio asignadas al rol de editor de BIP».
El equipo de BitMEX Research aportó un matiz distinto sobre qué significa, en la práctica, tener o no tener un número BIP: «Vale la pena señalar que la propuesta conocida por las siglas ‘RDTS’ ahora se conoce como BIP-110. Si Ordinals hubiera recibido un número, probablemente seguiría conociéndose como Ordinals».
Desde BitMEX Research declararon que «prácticamente todo debería recibir un número, dado que hay infinitos números disponibles», una posición que desarma el argumento de que asignar un BIP implica un respaldo filosófico al protocolo.
Lo que Bishop dijo y lo que no
Los editores de BIP, como Bishop, son quienes administran ese repositorio y tienen la potestad técnica de abrir, cerrar o archivar cualquier PR.
En su anuncio, Bishop no ofreció una justificación técnica detallada que conformara a muchos bitcoiners: «He cerrado la solicitud de pull request (PR) del BIP de Ordinals. Si te interesa, aún puedes leer el BIP de Ordinals en el repositorio de Git de Ordinals, creo…».
Ese mismo 4 de marzo, el usuario conocido en X como Ralph, un desarrollador vinculado a Ordinals, dijo acerca de los dichos de Bishop: «fue incapaz de decirme los motivos». Bishop respondió: «Tomé la decisión de cerrar el pull request. La razón es que quería limpiar los pull requests abiertos. Este llevaba tres años. Además, no quiero ese BIP en ese repositorio».
Ralph replicó: «Estás diciendo muchas palabras, pero parece que la razón final es que no te gusta. Cerrar este PR es una clara violación del proceso BIP-3″.
En esa misma línea, otro usuario replicó:
Este rechazo es político, no procedimental. Si los editores BIP deben revisar formato y no emitir juicio sobre el mérito, como especifica la BIP-3, entonces rechazar dar un número a un protocolo ampliamente desplegado es difícil de justificar en términos puramente técnicos.
Kanetix, fundador de un podcast sobre Bitcoin.
¿Por qué importa el número en los BIP y qué implica su cierre?
Los BIP son el mecanismo formal mediante el que la comunidad Bitcoin documenta y estandariza cambios o implementaciones relacionadas con la red: una especie de registro oficial donde conviven desde mejoras técnicas al protocolo hasta convenciones de nomenclatura.
A cada propuesta que supera la revisión editorial se le asigna un número identificador (el momento en que ese número se otorga es precisamente el reconocimiento formal de que la propuesta ingresa al canon oficial).
Tener un número BIP no significa que la propuesta sea adoptada obligatoriamente por la red, pero sí que existe, que está documentada y que la comunidad puede referenciarla con un estándar común.
Lo que el cierre del PR no implica es la desaparición de Ordinals. El propio Bishop lo aclaró ese mismo 4 de marzo: «Ordinals todavía existe y soy incapaz de destruirlo, aunque quisiera».
Lo que pierde es la posibilidad de tener un número BIP oficial, lo que equivale a quedar fuera del canon de estándares documentados del protocolo.
No es una muerte técnica, sino que más bien se asemeja a una exclusión institucional. Sin ese número, el protocolo Ordinals carece del reconocimiento formal que otros estándares tienen dentro del ecosistema, y el precedente afectaría a cualquier otro protocolo que busque ‘legitimación’ por la misma vía.
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