Colombia sufrió dos ataques del narcoterrorismo con explosivos durante las primeras horas del gobierno de Abelardo De La Espriella, apenas un día después de que el nuevo presidente prometiera combatir “sin tregua al narcoterrorismo” y terminar con la política izquierdista de “negociaciones” y no persecusión con los principales grupos armados del país.
Los atentados, registrados durante la madrugada del sábado, dejaron un policía muerto, dos guardias de seguridad heridos y daños en infraestructura, convirtiéndose en uno de los primeros grandes desafíos para la nueva administración.

El primero de los ataques ocurrió sobre la carretera Panamericana, en el municipio de Santander de Quilichao, departamento del Cauca. Según informó el Ejército colombiano, integrantes de las disidencias de las FARC comandadas por alias Iván Mordisco utilizaron explosivos para destruir un peaje que se encontraba en construcción.
Horas después se produjo un segundo atentado en el departamento del Cesar, al norte del país. En esta ocasión, los atacantes utilizaron drones cargados con explosivos contra una estación policial, provocando la muerte de un efectivo. Hasta el momento, las autoridades colombianas no atribuyeron oficialmente este segundo ataque a ninguna organización.

Los hechos ocurrieron apenas horas después del discurso de asunción de De La Espriella en Cali, donde el mandatario anunció una profunda modificación de la política de seguridad desarrollada durante los cuatro años de gobierno del izquierdista Gustavo Petro.
El nuevo presidente prometió enfrentar frontalmente a las estructuras criminales, poner fin a las negociaciones con los principales grupos armados y fortalecer las capacidades de las Fuerzas Armadas y de la Policía.
Tras conocerse los atentados, De La Espriella difundió una dura advertencia: “Atacar la infraestructura del país es atacar el progreso”, afirmó. Luego envió un mensaje directamente dirigido a los responsables: “No habrá refugio, no habrá contemplaciones y no habrá impunidad”.

La escalada de violencia anticipa uno de los principales desafíos que deberá enfrentar De La Espriella durante su mandato. El nuevo presidente convirtió precisamente la recuperación del control territorial y la derrota de las organizaciones armadas en uno de los pilares de su programa.
Durante su primer discurso presidencial había dejado clara su postura: “La opción del diálogo está completamente agotada”. Apenas unas horas después, los grupos criminales volvieron a demostrar la dimensión del problema de seguridad que hereda su gobierno.
