Crédito caro y ahorro barato: por qué Argentina tiene una de las mayores brechas entre tasas de la región

tupacbruch
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Crédito caro y ahorro barato: por qué Argentina tiene una de las mayores brechas entre tasas de la región

Ese descalce se volvió más visible a medida que las tasas comenzaron a bajar. “Cuando las tasas bajaron después del shock de 2025, lo que se paga por los depósitos se ajustó enseguida, pero las tasas de los préstamos personales no acompañaron”, señaló Gedikian. La economista vinculó esa resistencia con el deterioro de la cartera de créditos a las familias y agregó que “con la mora en niveles récord, los bancos terminan incorporando el incobrable en la tasa”, a lo que se suman los encajes elevados y la carga impositiva.

Los datos del BCRA refuerzan esa lectura, ya que la irregularidad del crédito a las familias llegó a 12,8% en junio y trepó a 16,4% en los préstamos personales, frente a 3,5% entre las empresas. Detrás de ese deterioro, un informe de la consultora LCG identificó una combinación de factores que presionó sobre la capacidad de pago de los hogares, entre ellos el estancamiento del poder adquisitivo, la caída del empleo formal y tasas activas que no descendieron al mismo ritmo que la inflación.

En la misma línea, Martín Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco Provincia, remarcó que los préstamos a mayor plazo incorporan una cobertura frente a la volatilidad inflacionaria. A su vez, sostuvo que, frente al aumento de la mora, los bancos comenzaron a endurecer las condiciones de acceso. “Hay como una doble política de ajuste por precio y por cantidad del sistema financiero”, afirmó, ya que no solo subió el costo, sino que también se redujeron los montos otorgados y aumentaron las exigencias.

Por último, la diferencia con el crédito empresario refuerza ese diagnóstico. Gedikian señaló que las compañías suelen financiarse a menor plazo, con mejores garantías y menores niveles de mora, además de contar con alternativas en el mercado de capitales. En ese sentido, un informe de Equilibra ubicó la mora empresaria en 3,7% en julio y mostró que en la prefinanciación de exportaciones apenas alcanza 0,6%, muy por debajo de la irregularidad del crédito a las familias.

Por qué Argentina se aleja de casi toda la región

La comparación regional muestra que la brecha argentina no responde solamente a una característica común de América Latina. A partir de datos oficiales de bancos centrales y organismos financieros, Ámbito reconstruyó la diferencia entre las tasas de crédito y ahorro, y encontró que Brasil es la gran excepción, con una brecha cercana a 97 puntos porcentuales. Después aparece Argentina, con unos 43 puntos, mientras que México ronda los 34, Chile 21, Uruguay 19, Paraguay 16, Perú 14, Colombia 9 y Bolivia alrededor de 8.

En este sentido, Rajnerman señaló que una de las diferencias centrales está en la baja profundidad financiera local. “La Argentina tiene un porcentaje de depósitos sobre PBI mucho más bajo que casi cualquier economía de la región”, explicó. Según su análisis, esa menor disponibilidad de ahorro reduce la capacidad de intermediación de los bancos y, por lo tanto, limita la oferta de crédito. “Si hay menos oferta de crédito, lo que hay en consecuencia es una tasa más cara”, resumió.

Ese menor desarrollo financiero también termina condicionando la inversión. Rajnerman explicó que un mismo proyecto necesita en Argentina una rentabilidad esperada mayor que en Brasil, Uruguay o Chile para compensar un costo de financiamiento más elevado. En consecuencia, sostuvo que esa diferencia ya tuvo efectos sobre el nivel de inversión local.

Sin embargo, el economista remarcó que una historia de inflación y bimonetarismo no impide necesariamente desarrollar un sistema financiero en moneda doméstica. En ese punto mencionó a Perú, que históricamente tuvo un elevado grado de dolarización y comenzó a recorrer el camino inverso a partir de una mayor estabilidad. Para el especialista, esa experiencia muestra el papel que juega la confianza en la moneda local a la hora de ampliar el ahorro y el crédito.

Mucha mora en un sistema con poco crédito

El crédito al sector privado en Argentina equivale a apenas 14,3% del PBI, frente a un promedio regional de 47,3%, al mismo tiempo que la morosidad es la más alta de América Latina. Según un relevamiento de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban), que agrupa asociaciones bancarias de la región, la irregularidad alcanzaba 7,3% en el primer trimestre de 2026, frente a una media regional de 2,78%. A su vez, los datos posteriores del BCRA mostraron que el deterioro continuó y llevaron ese ratio a 7,6% en junio.

El contraste con Brasil resulta especialmente significativo porque, aunque el país vecino presenta una brecha entre tasas de crédito y ahorro muy superior a la argentina, su mora total se ubicaba en 4,9% y alcanzaba 5,8% entre las personas físicas.

Además, los porcentajes de mora son más elevados cuando se analiza por cantidad de personas y no por montos. Un informe de la consultora LCG calculó que, sobre casi 21 millones de personas con deuda, 28% se encontraba en situaciones 3, 4 o 5 de la Central de Deudores, mientras que el monto con atrasos en los pagos de más de 90 días representaba el 18% sobre el total. La diferencia responde, en parte, a que los incumplimientos se concentran en créditos relativamente pequeños.

El deterioro también llegó a las empresas, aunque con menor intensidad

Equilibra calculó que la mora corporativa pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026 y que la probabilidad de que un crédito regular caiga en mora ya triplica el promedio de los últimos veinte años. A su vez, la irregularidad alcanza 9,3% entre los créditos inferiores a $5 millones y cae hasta 1,8% en los superiores a $3.800 millones, lo que muestra un impacto considerablemente mayor sobre las firmas más pequeñas.

Así, Argentina combina dos extremos poco habituales: un sistema con muy poco crédito en relación con el tamaño de la economía y, al mismo tiempo, una elevada proporción de ese financiamiento con problemas de pago. Ese deterioro ayuda a entender por qué los bancos comenzaron a ajustar no solo las tasas, sino también los montos y las condiciones para acceder a nuevos préstamos.

Bancos con menor rentabilidad y más cautela hacia adelante

En este contexto, la amplitud de la brecha tampoco se tradujo en una mejora equivalente de los balances bancarios. Según el BCRA, la rentabilidad sobre patrimonio del sistema acumuló apenas 5,4% nominal interanual en junio, frente a una inflación de 33,8%. Una parte del margen que existe entre las tasas pasivas y activas convive con mayores costos asociados al deterioro de las carteras y con una rentabilidad que continúa siendo baja en términos reales.

En ese escenario, el aumento de la mora también condiciona la expansión futura del crédito. Rajnerman explicó que las entidades ya redujeron los montos otorgados y elevaron las exigencias, por lo que una parte del ajuste se está produciendo mediante una menor oferta de financiamiento. Esa dinámica es especialmente visible entre las pymes, donde Equilibra detectó un endurecimiento de los estándares crediticios y un aumento de los atrasos con bancos, proveedores e impuestos durante el último año.

Sobre las perspectivas hacia adelante, desde LCG consideran que aun con una eventual baja de la mora y de las tasas, el crédito a las familias difícilmente vuelva a crecer con la intensidad de 2024 porque los bancos serán más cautelosos. De esta forma, el escenario apunta a un sistema más selectivo, en el que una reducción sostenida del costo del crédito dependerá también de que mejore la capacidad de pago y disminuya el riesgo que hoy enfrentan las entidades.

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