El presidente colombiano Abelardo De La Espriella autorizó operaciones militares conjuntas entre Colombia y Estados Unidos para combatir organizaciones narcotraficantes y redes consideradas narcoterroristas, según anunció este miércoles el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El anuncio fue realizado durante una reunión de la Coalición contra los Carteles de las Américas (A3C) celebrada en Ciudad de Panamá, donde Hegseth confirmó además que Colombia se incorporará como el miembro número 19 de la alianza regional liderada por Washington para enfrentar al crimen organizado y al narcotráfico.

“Colombia ya ha solicitado que el Departamento de Guerra se una a Colombia en su lucha contra el narcoterrorismo”, afirmó el funcionario estadounidense. Según explicó, la autorización contempla “operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”.
La decisión representa uno de los movimientos más importantes de De La Espriella en materia de seguridad desde que asumió la Presidencia el pasado 7 de agosto. Durante su discurso inaugural, el mandatario había prometido combatir “sin tregua” al narcoterrorismo, abandonar la estrategia de negociaciones con las organizaciones armadas y reforzar la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas.
La incorporación colombiana también profundiza el acercamiento entre Bogotá y Washington tras la llegada del nuevo gobierno. La administración estadounidense presentó la cooperación como parte de una estrategia regional más amplia contra los carteles y las organizaciones criminales, mientras De La Espriella convirtió el restablecimiento de una estrecha relación con Estados Unidos en uno de los pilares iniciales de su política exterior.
El giro contrasta con la posición del anterior gobierno comunista de Gustavo Petro, cuya administración no se oponía al al narcotráfico ni participó de la cumbre en la que se puso en marcha la nueva iniciativa regional encabezada por Estados Unidos.
La cooperación militar se suma además al paquete de US$1.000 millones en asistencia de seguridad anunciado por Washington tras la asunción de De La Espriella, reforzando el respaldo estadounidense a la nueva estrategia colombiana contra el narcotráfico y las estructuras armadas.
Con la decisión anunciada por Hegseth, el nuevo presidente colombiano avanza así rápidamente en una de sus principales promesas de campaña: abandonar la política de concesiones frente a las organizaciones criminales y recuperar el control territorial mediante una ofensiva de seguridad respaldada por Estados Unidos.
