En ese escenario, el Nasdaq se hunde 3,8%, mientras que el S&P 500 retrocede 2,6% y el Dow Jones pierde un 1,5%. La liquidación de posiciones golpea especialmente a las compañías que lideraron el mercado alcista de los últimos años y amenaza con profundizar las pérdidas acumuladas durante octubre.
Uno de los casos más contundentes es el de Intel, cuyas acciones se derrumban 31%, en su peor jornada en más de cuatro décadas, después de presentar perspectivas de ingresos inferiores a las expectativas del mercado. Por su parte, Amazon cae 2,3%, en medio de las preocupaciones por el incremento de sus gastos de capital.
Las compañías estadounidenses del sector prevén invertir en conjunto alrededor de u$s750.000 millones durante este año en infraestructura y proyectos vinculados con IA. Sin embargo, los negocios tradicionales que sostienen ese esfuerzo financiero, como la publicidad digital, el comercio electrónico y los servicios al consumidor, comienzan a mostrar señales de desaceleración.
En algunos casos, incluso, las nuevas herramientas de inteligencia artificial amenazan con desplazar parte de las actividades que actualmente generan ingresos para las propias compañías que impulsan su desarrollo.
Esta combinación de mayores gastos y perspectivas de crecimiento menos favorables está llevando a los inversores a revisar las valuaciones de las empresas tecnológicas.
Matt Maley, estratega de Miller Tabak, advirtió que la debilidad de los negocios tradicionales está postergando los beneficios económicos que las compañías prometieron obtener con sus inversiones en IA.
Para el especialista, el deterioro plantea interrogantes sobre si esos retornos finalmente alcanzarán la magnitud anticipada por las empresas.
En la misma línea, Joe Tigay, de Equity Armor Investments, sostuvo que el mercado está abandonando una etapa dominada por las expectativas para ingresar en otra en la que las compañías deberán demostrar resultados concretos.
El especialista señaló que ya no alcanza con exhibir una demanda elevada o importantes carteras de pedidos. Los inversores quieren comprobar qué empresas pueden transformar ese crecimiento en ganancias y generación efectiva de caja.
El Nasdaq se acerca a una corrección técnica y crece el temor a una salida masiva de capitales
La caída de las tecnológicas también amenaza con alterar una de las dinámicas que permitió sostener a Wall Street durante los últimos meses: la rotación de inversiones hacia otros sectores de la economía.
Hasta ahora, parte de las ventas de acciones vinculadas con inteligencia artificial había encontrado como contrapartida compras de empresas pertenecientes a segmentos menos expuestos al auge tecnológico.
Sin embargo, los analistas advierten que una profundización de las pérdidas podría provocar que los inversores dejen de trasladar capitales entre sectores y comiencen directamente a refugiarse en efectivo.
Maley consideró que ese escenario adquiere especial relevancia después de más de un año de advertencias sobre la posible formación de una burbuja vinculada con la inteligencia artificial.
Por su parte, Ulrike Hoffmann-Burchardi, de UBS Chief Investment Office, señaló que, si bien la demanda de IA continúa siendo sólida, aumenta el riesgo de que las compañías enfrenten dificultades para absorber el extraordinario volumen de inversiones realizado durante esta etapa del ciclo.
No obstante, la especialista mantiene una perspectiva constructiva sobre las acciones en general y recomienda construir carteras más resistentes, con exposición a sectores que vayan más allá de las grandes tecnológicas.
Bitcoin se hunde y los inversores buscan refugio en los bonos del Tesoro
La aversión al riesgo también se extiende al mercado de criptomonedas. Bitcoin cae por debajo de los u$s77.000, después de que Binance revelara un hackeo récord que volvió a poner en discusión la seguridad de los activos de sus clientes.
El episodio profundizó la incertidumbre en un mercado que ya venía afectado por una mayor volatilidad y por el deterioro del apetito inversor hacia los activos considerados más riesgosos.
En contrapartida, los bonos del Tesoro estadounidense se benefician de una búsqueda de refugio. Según Bloomberg, estos instrumentos se encaminan a registrar su mejor desempeño mensual desde febrero de 2025, impulsados por el desplazamiento de capitales hacia activos de mayor seguridad.
Al mismo tiempo, el petróleo registra subas ante las preocupaciones por la posibilidad de que Estados Unidos reanude sus ataques contra Irán, un factor geopolítico que agrega tensión a los mercados internacionales.
De esta manera, Wall Street enfrenta un cierre de octubre marcado por una combinación de balances decepcionantes, dudas sobre la rentabilidad de la inteligencia artificial y un renovado movimiento de aversión al riesgo.
La principal incógnita es si el retroceso de las tecnológicas constituye una corrección de valuaciones después de años de fuertes ganancias o representa el comienzo de un ajuste más profundo en el mercado estadounidense.
El malestar se expande al resto de los mercados
El índice bursátil Nikkei de Japón cayó hasta un 3% el viernes, liderado por las acciones relacionadas con los chips, a medida que aumentaba la preocupación por la sostenibilidad del gasto para financiar el auge de la inteligencia artificial. En China, el Hang Seng de Hong Kong subió 1,46%, mientras que la bolsa de Shanghái cayó 1,44% y el Kospi surcoreano se desplomó 3,48%.
El renovado malestar en el sector tecnológico se montó sobre el incremento de los precios del petróleo crudo, impulsado por el estancamiento en las conversaciones de paz en Medio Oriente. El crudo Brent —de referencia en gran parte del mundo, incluida Argentina— sube 3% hasta u$s114 el barril, mientras que el crudo estadounidense WTI avanza un 2,7%, hasta los u$s104,8 el barril.
En Europa, el Euro Stoxx cayó 1,23%. A nivel local, el DAX alemán bajó 0,85% y el CAC francés acompañó con una leve caída de 0,1%. Por fuera de la eurozona, el FTSE del Reino Unido subió apenas 0,07%.
