Previamente, Mike Waltz había expuesto sin contemplaciones los oscuros antecedentes del tirano Fidel Castro, denunciando explícitamente que el régimen envió a “miles de personas homosexuales, cristianos, afrocubanos y otros a campos de concentración”. Mientras la delegación de Cuba reanudaba los golpes sobre las mesas e interrupciones ante las cámaras de televisión y los embajadores presentes, Mike Waltz interpeló directamente al auditorio internacional exclamando: “Imaginen qué les ocurre a esas personas”.

Asimismo, el representante de Washington enfatizó que el patoterismo exhibido por los diplomáticos castristas en la ONU es apenas una muestra del brutal trato represivo que sufren a diario quienes se oponen al Gobierno cubano dentro de la isla.
Tras el caos provocado por los representantes del régimen y la advertencia de Khalilur Rahman sobre detener el debate, se concedió el uso de la palabra a Bruno Rodríguez. En un discurso cargado de victimización, el canciller de la dictadura cubana acusó a Mike Waltz de “mentir descaradamente”, calificó su postura de indigna y exclamó que “Está atentando contra la dignidad del pueblo y del Gobierno de Cuba”. En su desesperada arremetida, Bruno Rodríguez insistió en que el diplomático norteamericano “vuelve a mentir”, ironizó deseándole “un futuro mejor en otras funciones” y cuestionó el desempeño de la delegación de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad. Sin embargo, pese a los continuos golpes sobre las mesas con los que el castrismo buscó silenciar el debate, Mike Waltz retomó el podio y concluyó con firmeza la exposición de Estados Unidos.
