Introducción
La llegada de la financiación tradicional a Bitcoin ha generado un cambio en los principios fundacionales de la criptomoneda, sacrificando sus valores originales en favor del rendimiento. Sin embargo, aún existen guardianes y protectores que resisten la profanación de Bitcoin y luchan por mantener su esencia intacta.
La tragedia de la masificación en Bitcoin
En la era de la vigilancia digital y la venta masiva de datos, es fácil olvidar que empresas como Google se fundaron bajo principios éticos, como su lema “Don’t be evil” (no seas malvado). Del mismo modo, la prensa surgió en los siglos XVII y XVIII como un “cuarto poder” contra el abuso de autoridad, pero con el tiempo se convirtió en una herramienta propagandística de las élites. Este fenómeno de desviación de los principios fundacionales es lo que llamamos “la tragedia de la masificación”, y creemos que Bitcoin está comenzando a padecerlo.
Aunque Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin, nunca expresó una misión, visión o valores para su creación, sus decisiones de diseño y algunas exposiciones de motivos revelan valores que respaldan la soberanía individual. Estos valores se están diluyendo hoy en favor de la intermediación.
Principios fundacionales de Bitcoin
En una famosa cita de Satoshi Nakamoto, se pueden intuir varios de los principios fundacionales de Bitcoin: la reducción de la confianza, especialmente en entidades financieras tradicionales; la no degradación de la moneda; la no reserva fraccionaria; y la protección de la privacidad. Estos elementos están presentes en la implementación de su sistema de efectivo electrónico entre pares.
La evolución de Bitcoin
A pesar de haber sido su creador, Nakamoto solo participó activamente durante tres de los diecisiete años que Bitcoin ha estado en construcción, y desde el principio lo presentó como un proyecto comunitario de código libre abierto. En este sentido, tanto su desarrollo como los valores en torno a los que ha orbitado su heterogénea comunidad han sido el resultado de la confluencia libre y voluntaria de sus participantes.
El cambio en las prioridades de Bitcoin
Sin embargo, esta libertad y apertura hacen que las prioridades sean móviles y se transformen de acuerdo con los principales actores del momento. Hoy en día, los nuevos participantes de este sistema monetario tienen prioridades que modifican los principios que guiaron la evolución de Bitcoin hasta lo que es hoy. El problema no es el protocolo, sino el uso social, económico y político que se está construyendo encima de él.
La importancia de la verificación en Bitcoin
La verificabilidad y auditabilidad de terceros siempre han sido la razón de ser de Bitcoin. Sin embargo, con la masificación, cada vez se verifica menos. Confiamos en que los exchanges y custodios centralizados mantienen nuestro dinero, a pesar de que no podemos cerciorarnos en un explorador de bloques cómo se están moviendo nuestras transacciones.
La propiedad radical y la autocustodia en Bitcoin
La autocustodia y la propiedad radical son en sí mismas una revolución. Por primera vez en la historia, tenemos una reserva de valor que solo requiere de un poco de estudio y conocimiento para almacenar de manera segura, sin tener que pagar a terceros y sin los riesgos que esto supone.
La separación del dinero y el Estado
Con la creciente institucionalización de Bitcoin y su llegada a las masas, la narrativa de que Bitcoin se convierta en dinero no solo está siendo dejada de lado, sino que está siendo combatida. Actores de la relevancia de Strategy o Coinbase no promueven la sustitución del fíat por Bitcoin, sino que le dan un papel subordinado como un instrumento que le dará más tiempo de vida al sistema que ha enriquecido a elites a costa de la población durante los últimos cincuenta años.
Resistencia a la censura y privacidad en Bitcoin
Cada vez se ha cedido más y más terreno para que las regulaciones del sistema bancario heredado invadan el espacio de Bitcoin y las finanzas descentralizadas.
Conclusión
La libertad ha abandonado el chat. Otro síntoma de la tragedia de la masificación es que el centro de la conversación entre bitcoiner ha dejado de ser la libertad y soberanía individual para concentrarse en debates financieros y de regulación. El crecimiento de Bitcoin parece haber traído un distanciamiento de los valores y ethos inicial para que los nuevos se concentren en “lo que vende”, aquello que dará mayor rendimiento en términos de fíat a las personas.
Los principios y valores están ahí por motivos históricos, y desligarnos de ellos nos llevará a repetir los errores de sistemas monetarios pasados y decadentes. Bitcoin no se trata de reproducir o sostener el fíat, sino de superarlo para traer una sociedad más próspera basada en dinero sólido. Aún hay espacios y voceros donde estos valores y principios se defienden, y debemos evitar la tragedia de la masificación y, con ella, el ocaso del ethos bitcoiner.
