Durante febrero de 2024, una investigación conjunta con las autoridades españolas permitió detener en Santa Fe a un individuo acusado de difundir propaganda yihadista y amenazas terroristas. En agosto, la Policía Federal realizó siete detenciones vinculadas con una presunta célula islamista en Mendoza, investigada por planificar ataques contra la comunidad judía. En agosto de 2026, Casación convalidó la extensión de la prisión preventiva de dos acusados.
En enero de 2025, Prefectura Naval detuvo en Río Negro a David Nazareno Ávila, investigado por sus vínculos con ISIS. Según la Fiscalía, el acusado manifestó: “Quiero ser mártir en Argentina” y solicitó instrucciones para fabricar explosivos. Posteriormente fue procesado y el Ministerio Público Fiscal solicitó su elevación a juicio.

El caso más reciente de los repasados ocurrió en julio de 2025, cuando una alerta del FBI motivó allanamientos en La Plata y Ensenada. La investigación involucró a un adolescente de 17 años que habría contactado mediante Telegram con redes vinculadas a ISIS dedicadas a captar individuos para ataques de tipo lobo solitario. Durante los procedimientos se secuestraron un pistolón, municiones y dispositivos electrónicos.
Los antecedentes demuestran que el terrorismo islamista representa una amenaza concreta para la seguridad de la Argentina, que no se limita a los atentados de los años noventa. Desde los ataques perpetrados por Hezbollah hasta las células vinculadas con ISIS investigadas en los últimos años, las organizaciones extremistas han intentado extender sus actividades dentro del territorio nacional. La detección de redes de reclutamiento, financiamiento y planificación de atentados evidencia la importancia de las tareas de inteligencia y prevención para impedir nuevos ataques.
