El mito de los «adultos en la sala» se rompe con transparencia on-chain

tupacbruch
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El mito de los «adultos en la sala» se rompe con transparencia on-chain
  • Hay transacciones incriminatorias tanto en el caso de Axiom como el de Jane Street.

  • Las finanzas tradicionales siguen siendo el espacio más opaco para los crímenes de mercado.

Mucho se ha hablado de que, con la llegada de las instituciones y la claridad regulatoria, el mercado de criptomonedas está madurando. Algunos hablan de que superó la etapa del Salvaje Oeste de las criptomonedas porque “ahora los adultos están en la sala”. Los casos de manipulación de mercado e insider trading revelados esta semana nos recuerdan dos cosas: que los abusos de información privilegiada no se restringen a empresas nativas a la industria y que es la propia transparencia de la contabilidad de criptomonedas, y no la regulación, la que ayuda a combatir estos crímenes. 

El Lejano Oeste era una frontera en expansión, donde la población crecía rápidamente debido a la fiebre del oro, la ganadería y la migración. La ausencia de un sistema de aplicación de la ley efectivo era el principal problema: las autoridades federales tardaban en llegar, y la responsabilidad de mantener el orden recaía inicialmente en individuos privados o comunidades. Factores como la mezcla de veteranos de la Guerra Civil, el alcohol y la falta de estructuras gubernamentales fomentaban la violencia en pueblos mineros y ganaderos.  

Sin embargo, contrariamente al mito de un caos total, muchos colonos trajeron consigo valores de ley y orden, aplicando códigos de honor locales. Inicialmente, las comunidades formaban posses (grupos de voluntarios) para perseguir bandidos y mantener la paz, actuando como justicia comunitaria.  

Con el tiempo, se introdujeron sheriffs, marshals federales y tribunales. Agencias privadas como los Pinkerton capturaron cientos de forajidos en una década, ayudando a reducir la delincuencia. La privatización de la aplicación de la ley, mediante recompensas (bounties), motivó a cazadores de recompensas y agentes a actuar donde el gobierno no llegaba. La creación del alambre de púas también fue clave para delimitar propiedades y mitigar los conflictos por tierras. 

Un proceso similar se vivió en el Salvaje Oeste de las criptomonedas. En los primeros años, abundaron los pump & dumps, hackeos, estafas, rug pulls. Pronto, la misma comunidad comenzó a organizarse en redes sociales para cazar a los estafadores; los proyectos hacían auditorías voluntarias para evitar hackeos; las compañías iniciaron programas de bug bounties para que los hackers de sombrero blanco fueran recompensados por detectar vulnerabilidades.  

Con todo, hasta ahora, los esfuerzos para frenar los crímenes on chain no han sido del todo exitosos. Al contrario, en 2025 casi se triplicó el valor en criptomonedas recibido por direcciones marcadas como ilícitas, sobre todo por el aumento de actividad por parte de jurisdicciones y entidades sancionadas.  

Valor total en criptomonedas recibido por direcciones marcadas como ilícitas. Fuente: Chainalysis. 

En contraste con lo que suele creerse, la supuesta maduración del mercado de criptomonedas, con la llegada de instituciones, reguladores y gobiernos, no ha detenido el auge del crimen.  

Este aumento del valor transferido por direcciones de criptomonedas ilícitas tendría sentido si se usaran monedas como Bitcoin o Monero, activos resistentes a la censura y privados, respectivamente. De forma contraintuitiva, el 84% del volumen de transacciones ilícitas utiliza stablecoins, las favoritas de Estados Unidos, y cuyo congelamiento está a la orden del día. Nada más en USDT se han congelado más de 1.6 mil millones de dólares en más de 8.400 direcciones. 

Pero esta data también nos demuestra otra cosa de un valor profundo, y es que nunca en la historia habíamos tenido tal nivel de transparencia sobre actividades ilícitas en el mundo.  

Los casos de manipulación de mercado y el insider trading, no son ninguna novedad que hayan traído las criptomonedas. Cabe recordar el famoso caso de Enron de 2001, en que ejecutivos como Jeffrey Skilling y Kenneth Lay usaron fraude contable para inflar ganancias, mientras vendían acciones con información privilegiada (insider trading), y cuyo colapso borró USD 74 mil millones en valor de mercado. Hubo sospechas de periodistas e inversionistas, pero no fue hasta que la SEC intervino que se supo realmente que Enron manipulaba su contabilidad. 

O, cómo no, el escándalo Libor de 2012, que involucró a varios bancos importantes como Barclays, UBS y RBS en la manipulación sistemática de la London InterBank Offered Rate (LIBOR), una tasa de interés interbancaria clave que sirve como benchmark para trillones de dólares en derivados, préstamos y contratos financieros globales. Entre 2005 y 2009, estos bancos alteraban sus envíos de tasas para beneficiarse en posiciones de trading o para minimizar percepciones de riesgo durante la crisis financiera de 2008, subestimando o sobrestimando las tasas según conveniencia. Igual que en el caso anterior, hasta que la CFTC prestó atención a los rumores e investigó, la manipulación se mantuvo en curso sin que ningún civil pudiera enterarse. 

No sorprende que, con la llegada de las instituciones tradicionales al ecosistema de criptomonedas, intenten importar también sus prácticas a este espacio, aprovechando sus posiciones privilegiadas y la profundidad de sus bolsillos para mover el mercado. Así lo sugieren las acusaciones a Jane Street –firma de trading de alta frecuencia fundada en 1999 y alma mater del fundador de FTX, Sam Bankman-Fried– como responsable del colapso de Terra/Luna. 

Tal como reportó CriptoNoticias, esta compañía, que también fue acusada de manipulación de mercado en India, enfrenta una demanda interpuesta por un administrador judicial que está liquidando los activos de Terraform Labs.  

En la demanda se les acusa de presuntamente haber utilizado información privilegiada para operar en contra de Terra durante su colapso en 2022, exacerbando la crisis sistémica que sufrió el proyecto de stablecoin y que derivó en el criptoinvierno del ciclo pasado. Si bien aún no hay pruebas absolutas, hay evidencia on-chain que sugiere que direcciones vinculadas a Jane Street fueron las que drenaron la liquidez de UST en Curve. 

Por otro lado, esta semana también salió a la luz el caso de Axiom Exchange. El investigador on-chain, ZachXBT, publicó un reporte en el que acusa a varios empleados del exchange de criptomonedas Axiom de abusar de herramientas internas sin controles adecuados, desde principios de 2025, para acceder a datos sensibles de usuarios y realizar operaciones con información privilegiada.   

Si siempre ha habido manipulación de mercados e insider trading, ¿por qué habría que esperar que en las criptomonedas fuera distinto? En tanto que son activos, serán usadas para todo aquello que han sido usado los activos en la historia, lo que incluye el fraude y la manipulación. 

La diferencia, gigante, es que, a diferencia de los casos de manipulación e insider trading en las finanzas tradicionalesen las criptomonedas, cuando la actividad es on-chain, queda una marca indeleble de la manipulación. Incluso años después, cualquiera con algo de conocimiento puede revisar los libros y detectar patrones que señalen fraudes.  

Nunca en la historia alguien había podido saber, de primera mano, sin necesidad de esperar por las autoridades, que alguien había manipulado el mercado revisando en libros contables públicos y abiertos. Antes la manipulación resultaba más sencilla pues su detección estaba centralizada en auditores y autoridades. En los casos bancarios mencionados anteriormente Ahora, cualquiera con voluntad, y la comunidad de criptomonedas tiene mucha, puede revisar la contabilidad y detectar inconsistencias. 

Por otro lado, si alguien intentase “cocinar los libros”, es decir, modificar la historia contable, primero le sería mucho más costoso que en las finanzas tradicionales, y luego sería visible para todos. Cabe recordar el caso de Ethereum, cuando decidió “revertir” las transacciones correspondientes al hackeo a The DAO. Haya sido o no con buenas intenciones, Ethereum llevará por siempre la marca de que sus bloques fueron reescritos. 

 Detectar casos de fraude y manipulación es algo que cada vez se volverá más refinado con la mejora del uso de inteligencia artificial para el análisis on-chain, por lo que los incentivos estarán alineados hacia un buen comportamiento cuando se trate de realizar transacciones en criptomonedas.  

Con todo, cabe la posibilidad de que, en el proceso de automatización, se deleguen tareas a IA que aún no están preparadas, que por error identifiquen como sospechosas transacciones que no lo son. Estos errores ya se ven en la actualidad, como la IA que transfirió por error USD 600.000 a un usuario de X. Pero, con el tiempo, se harán más precisas. 

Nuevamente se demuestra que usar Bitcoin y criptomonedas para cometer crímenes es un gran error, pues toda la evidencia permanece pública para los ojos de cualquiera que quiera investigar. Y, como los cazarecompensas del Salvaje Oeste, siempre habrá personas dispuestas a investigar. No ha sido el aumento de la regulación o la mayor presencia gubernamental en la red la que detecta estos casos, sino la gestión de actores privados. 

Si bien por un lado esta transparencia puede terminar convirtiéndose en un panóptico financiero, también es probable que, en la medida en que los actores sujetos a ley se den cuenta de que, al cometer crímenes on-chain, tarde o temprano podrían ser llevados ante la justicia, sirva como un disuasor natural que, por incentivos, termine reduciendo el crimen en este espacio. 

Que los “adultos estén en la sala” no acaba con el crimen; más bien, vemos cómo pueden querer importar sus prácticas opacas a esta industria. La verdadera «maduración» y seguridad del mercado de criptomonedas no proviene de la llegada de instituciones tradicionales, reguladores o mayor intervención gubernamental, sino de la transparencia inherente de la contabilidad de criptomonedas, que permite a cualquiera detectar y exponer fraudes, manipulación e insider trading de manera pública, algo imposible en las finanzas tradicionales. Otra vez queda claro cómo la descentralización y la transparencia son superiores a la regulación centralizada. 

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