
La estrategia se apoya en las particularidades del sistema electoral del Senado. En las provincias peninsulares se eligen cuatro senadores, mientras que las circunscripciones insulares cuentan con un sistema propio. En este escenario, la distribución de los votos puede resultar determinante para el reparto de escaños, de manera diferente a lo que ocurre en las elecciones al Congreso.
El objetivo de la negociación es aprovechar esa dinámica electoral y evitar que la división de los apoyos entre dos candidaturas reduzca las posibilidades de representación de ambos espacios políticos.
La izquierda también busca concentrar el voto en el Senado
El movimiento del PP y Vox coincide con la inscripción de “Senado de Progreso”, una iniciativa que reúne a los comunistas del PSOE, Izquierda Unida, Sumar, Más Madrid y otras fuerzas de izquierda para competir conjuntamente por la Cámara Alta.
La plataforma se extenderá por 47 circunscripciones mediante candidaturas conjuntas y acuerdos territoriales, aunque Podemos quedó fuera del pacto nacional. Las listas definitivas todavía deberán confeccionarse y registrarse dentro de los plazos establecidos.
El resultado de estas operaciones dependerá de la configuración definitiva de las candidaturas y de los votos que obtenga cada lista en las elecciones del próximo 29 de noviembre.
