Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, señaló que el retroceso del equity local estuvo “en sintonía con Wall Street”, en una semana marcada por la corrección de los activos de riesgo y la presión sobre los mercados emergentes. Según el analista, el movimiento marcó “su peor caída en una semana desde el pasado mes de abril”.
El desempeño sectorial dejó una señal clara: la caída fue amplia, pero no homogénea. En este sentido, energía fue el único sostén relevante del mercado, con una suba ponderada de 2,43%, apoyada casi exclusivamente en YPF, que avanzó 3,48% y compensó parte de las bajas del resto del sector.
Del otro lado, las mayores pérdidas se concentraron en consumo básico, industriales y bancos, tres segmentos que reflejaron con más fuerza la toma de ganancias y el deterioro del clima externo. De esta forma, la presión sobre el panel líder se concentró en papeles cíclicos, segmentos especialmente sensibles al deterioro del clima externo.
En el sector financiero, Banco Macro cayó 4,97%, Grupo Financiero Galicia perdió 3,87%, BBVA Argentina retrocedió 3,31% y Supervielle cedió 1,22%, en una semana en la que el bloque bancario acumuló una baja ponderada de 3,90%.
También pesaron las caídas de Comercial del Plata, que encabezó los retrocesos con una baja de 9,83%, seguida por Telecom Argentina (-7,80%), Loma Negra (-6,82%) y Cresud (-6,44%). Más atrás quedaron Central Puerto (-5,52%) y Edenor (-4,17%), en una rueda que mostró ventas extendidas más allá del sector financiero.
La debilidad también se trasladó a Wall Street, donde los ADRs argentinos cerraron el viernes con mayoría de bajas. Los descensos más fuertes se dieron en Ternium (-5,05%), Tenaris (-3,88%), Supervielle (-3,86%) y Transportadora de Gas del Sur (-3,83%), mientras que también retrocedieron Loma Negra, Edenor, Cresud, Banco Macro, YPF, BBVA Argentina y Galicia.
Los bonos resistieron mejor que las acciones
En renta fija, en cambio, la dinámica fue más favorable. Los soberanos hard dollar cerraron la semana con una suba promedio de 1,81% y mejoras generalizadas en la curva: el AL30 avanzó 2,22%, el GD30 ganó 2,06%, el AL35 subió 1,94% y el AL41 trepó 1,98%.
El riesgo país, sin embargo, subió 2,67% en la última rueda, afectado por el deterioro externo y la suba de las tasas de los Treasuries y terminó la semana cerca de los 500 puntos básicos.
Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA de Balanz, señaló que durante la semana se observó “un empinamiento de la curva soberana” y que, tras el vencimiento del BPY26, “el flujo se reorientó hacia los bonos más cortos, generando una compresión en los rendimientos”.
En ese marco, destacó que los Bopreales 2027 comenzaron a operar con rendimientos por debajo del 4%, mientras que el AO27 —que recientemente completó su emisión por u$s2.000 millones al 5% de TIR— se ubicó en torno al 4,5%.
Los Bopreales fueron el grupo más destacado de la semana, con una suba promedio de 2,72%, seguidos por los bonos dollar linked, que avanzaron 2,46%, y por los provinciales en dólares, que ganaron 2,24%.
Migliore remarcó que los instrumentos dollar linked “volvieron a destacar”, en particular el TZV26, donde se registraron ruedas con volúmenes inusualmente altos, una señal de mayor demanda de cobertura cambiaria.
En pesos, la curva mostró una selectividad mayor. Así, los bonos TAMAR y duales subieron 0,59% promedio, mientras que las Lecap y Boncap avanzaron apenas 0,23% y los títulos a tasa fija en pesos ganaron 0,11%. En cambio, los CER quedaron más rezagados y cerraron con una baja promedio de 1,63%, con mayor debilidad en los tramos más largos.
Según Migliore, las tasas se mantuvieron relativamente estables, con demanda por bonos duales y TAMAR, mientras que los CER y la tasa fija larga mostraron presión por la suba del tipo de cambio.
El carry trade empieza a perder margen
Desde Cohen Aliados Financieros advirtieron que las condiciones que sostuvieron el carry trade durante la primera mitad del año “difícilmente se repliquen” en los próximos meses, por lo que recomendaron cerrar esas posiciones y rotar hacia instrumentos en dólares.
Justina Gedikian, analista senior de Renta Fija de Cohen, señaló que las estrategias de carry fueron hasta ahora una de las más rentables del año, con retornos en dólares del 20% en instrumentos CER y del 15% en tasa fija, apoyadas en un tipo de cambio que acumuló cuatro meses consecutivos de caída.
Sin embargo, la analista sostuvo que ese escenario empezó a cambiar. “La liquidación estacional del agro, los préstamos financieros en dólares y las liquidaciones de obligaciones negociables corporativas —que le permitieron al BCRA acumular compras por u$s10.000 millones en el año— comenzarían a moderarse hacia el segundo semestre”, explicó.
En ese marco, Cohen sostuvo que el segundo semestre comenzaría “sin los amortiguadores que tuvo el primero”, con un tipo de cambio real 11% más apreciado que en enero y una dolarización de carteras todavía elevada.
Los datos locales que miró el mercado
En el plano doméstico, el principal dato de la semana fue que el Banco Central superó la meta anual de compras de divisas de u$s10.000 millones. Esto lo consiguió, tras encadenar 100 jornadas consecutivas con saldo comprador en el mercado de cambios, acumulando adquisiciones por u$s10.029 millones desde el inicio del año.
La acumulación respondió a una mayor oferta del sector exportador, el ingreso de deuda financiera y una demanda de divisas todavía contenida, aunque el mercado empezó a mirar con más cautela la sostenibilidad de ese flujo hacia el segundo semestre.
En este contexto, las reservas brutas se ubicaron en torno a los u$s48.000 millones, su nivel más alto en casi siete años, con un incremento de unos u$s3.700 millones solo en mayo.
De todos modos, los analistas advirtieron que cumplir la meta de compras no garantiza la de acumulación de reservas netas, ya que parte de esas divisas se destinó al pago de vencimientos de deuda.
El ministro Luis Caputo proyectó que, de sostenerse el ritmo, las compras del año podrían ubicarse entre u$s17.000 millones y u$s24.000 millones.
El REM volvió a mostrar una inflación por encima de la devaluación esperada
El REM de mayo también ocupó un lugar central en la lectura de los inversores. El relevamiento del BCRA proyectó una inflación de 2,3% para mayo y un dólar de $1.658 para diciembre, pero la señal más relevante fue la estabilidad de las expectativas.
Florencia Blanc, senior economist de Aldazabal y Cía., destacó que las proyecciones “se mantuvieron inalteradas con respecto al relevamiento de abril”, tanto en el sendero mensual hasta noviembre como en la inflación interanual esperada para 2026 y 2027.
Esa combinación volvió a mostrar una inflación esperada por encima del ritmo de devaluación previsto, un dato clave para evaluar la continuidad del carry trade. Según Blanc, las expectativas de tipo de cambio fueron revisadas hacia abajo, mientras que la proyección de crecimiento para 2026 rebotó de 2,8% a 2,9%.
Desde TSA Bursátil señalaron que el REM mostró “un escenario macroeconómico de relativa estabilidad” en algunas variables. También remarcaron que la mediana de los analistas proyecta que la divisa cerrará el año en $1.658, unos $18 menos que en el relevamiento anterior.
En materia de precios, TSA indicó que el consenso mantuvo sin cambios su estimación de inflación para mayo en 2,3%, lo que, de confirmarse, marcaría la segunda desaceleración mensual consecutiva. Para los meses siguientes, el mercado espera 2,1% en junio y una baja por debajo del 2% recién a partir de agosto, con una inflación interanual proyectada de 30,5% para 2026.
La recaudación tributaria de mayo sumó otra señal para el mercado local, donde según ARCA, los ingresos crecieron 35,6% interanual, con una mejora fuerte en Ganancias, aunque los derechos de exportación cayeron 18,3% interanual y los derechos de importación avanzaron apenas 5,2%. El dato mostró cierta recomposición nominal, pero también reflejó la debilidad de algunos tributos vinculados al comercio exterior.
El frente externo fue uno de los principales factores de presión
Wall Street cerró la semana con mayoría de bajas: el S&P 500 cayó cerca de 2,64%, el Nasdaq perdió alrededor de 4,18% y registró su peor semana en más de dos meses, mientras que el Dow Jones logró sostener una leve suba semanal.
La corrección fue especialmente fuerte en tecnología y semiconductores, después de un rally que había dejado valuaciones exigentes.
El dato de empleo de Estados Unidos fue el detonante que reforzó ese movimiento. Según se dió a conocer en la jornada, en mayo la economía creó 172.000 puestos de trabajo y la tasa de desempleo se mantuvo en 4,3%. Según PPI, “otro buen reporte de empleo le da margen a la Fed para enfocarse en la inflación”.
En esta línea, desde TSA Bursátil señalaron que la creación de puestos de trabajo y las revisiones al alza de marzo y abril volvieron a despertar temores sobre un sesgo más restrictivo de la Reserva Federal, justo cuando los inversores venían apostando a una política monetaria más flexible.
Medio Oriente, tasas y petróleo reordenan el escenario global
Desde Balanz Research advirtieron que el conflicto generó “una recalibración en las expectativas de tasas de interés” por una mayor inflación de corto plazo. La firma sostuvo que “la dirección de los vientos en las tasas ha cambiado”, aunque aclaró que todavía no está claro que el próximo movimiento de la Fed vaya a ser una suba ni que el tema represente “un problema inmediato ni de corto plazo”.
La preocupación de fondo es que tasas más altas vuelvan a poner bajo presión el mix fiscal y de deuda de las economías desarrolladas, en un contexto de mayor gasto militar, políticas fiscales expansivas y elevados niveles de endeudamiento.
En ese escenario, Balanz mantuvo su preferencia por renta fija de menor calidad crediticia, pero con vencimientos cortos, especialmente bonos corporativos de alto rendimiento en Estados Unidos, mercados emergentes y deuda corporativa latinoamericana.
Las tensiones geopolíticas también sostuvieron la volatilidad del petróleo. Según PPI, “el driver de fondo de toda esta dinámica sigue siendo el conflicto en Medio Oriente, que se está prolongando más de lo previsto inicialmente”. La firma remarcó que “el Estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado, las negociaciones bilaterales no logran avanzar de manera definitiva y los precios del crudo se mantienen estructuralmente por encima de u$s100/bbl”.
En esta línea, TSA Bursátil recordó que Donald Trump afirmó que las negociaciones se encontraban en una etapa “final”, mientras que el canciller iraní, Abbas Araghchi, advirtió que no existían progresos reales. En ese contexto, el WTI cerró la semana en la zona de los u$s90 por barril, mientras que el oro y la plata retrocedieron 4,9% y 9,5%, respectivamente.
Los granos también cerraron con bajas
En commodities agrícolas, la soja cayó 5,5% en la semana, el trigo perdió 5,1% y el maíz retrocedió 6,4%. Desde la Bolsa de Cereales de Córdoba, Gonzalo Augusto explicó que, en soja y maíz, “todos los ojos están enfocados en Estados Unidos, donde la siembra está prácticamente llegando a su fin y avanza a buen ritmo, al igual que las condiciones de los cultivos”.
Según señaló, las perspectivas climáticas en el mercado norteamericano “están dentro de lo normal”, por lo que, por el momento, “no hay factores que puedan incidir de manera negativa en la cosecha”.
Augusto sostuvo que la reciente corrección de precios respondió, en parte, al movimiento de los fondos especulativos. “Los fondos venían muy comprados y están desarmando posiciones, y eso influye en los recortes de precios.
Son momentos correctivos de corto plazo”, indicó. A eso se sumó una menor demanda china. De todos modos, advirtió que “a mediano plazo, en maíz y trigo a nivel mundial, las existencias se están ajustando, por lo que no es de esperar que los precios caigan mucho más”.
Qué mira el mercado hacia la semana que viene
De cara a la próxima semana, el mercado quedó enfocado en la evolución del dólar, la capacidad del Banco Central para sostener el ritmo de compras y la licitación del Tesoro del miércoles, que volvió a aparecer como una prueba clave para medir la demanda por instrumentos en pesos, el nivel de rollover y el apetito por cobertura cambiaria.
TSA Bursátil señaló que el mercado estará pendiente de dos eventos centrales: la licitación del Tesoro y la inflación de mayo. La firma precisó que el lunes por la tarde se conocerán las condiciones de la primera subasta de junio, en la que el Tesoro buscará cubrir vencimientos por unos $5,1 billones, concentrados en la Lecap S12J6.
Según la sociedad de bolsa, esa prueba “no luce desafiante” frente a la licitación de fin de mes, cuando los vencimientos ascienden a $23 billones entre tenencias públicas y privadas.
El jueves, en tanto, el INDEC difundirá el dato de inflación de mayo. La mediana del REM espera un avance de 2,3%, lo que marcaría la segunda desaceleración consecutiva del índice. Ese número será clave para reordenar expectativas sobre tasas, deuda en pesos y continuidad del carry trade, en un momento en el que el CCL volvió a presionar sobre la medición en dólares del Merval.
En el frente externo, la atención quedó puesta en tres variables: las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, la dinámica del petróleo y el movimiento de las tasas de los Treasuries. Una nueva escalada en Medio Oriente podría sostener la presión sobre el crudo y reforzar la búsqueda de cobertura, mientras que datos sólidos en Estados Unidos podrían darle más margen a la Reserva Federal para mantener una política monetaria restrictiva.
Ese escenario golpea especialmente a las tecnológicas, cuyas valuaciones son más sensibles a tasas altas, y también puede limitar la recuperación de las acciones argentinas y condicionar la compresión del riesgo país.
