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Unos 30 comercios en Santa Cruz ya aceptan bitcoin como pago habitual.
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Bitcoin Lab desarrolla un juego para enseñar a familias cómo usar bitcoin en su día a día.
«Bruno», fundador de Bitcoin Lab Bolivia, impulsa una economía circular de la moneda digital pionera en la ciudad de Santa Cruz, ubicada en los llanos orientales del país.
Su proyecto busca convertir a la moneda creada por Satoshi Nakamoto en una herramienta cotidiana para pagos diarios. La comunidad que lidera trabaja desde el año 2024 en educación práctica para que los residentes la usen en transacciones simples, como comprar pan o pagar taxis.
Este bitcoiner brasileño prefiere identificarse solo por un seudónimo, alineado con el principio de anonimato que promovió Nakamoto. Comenzó a explorar el ecosistema hace ocho años en su país natal, motivado por su interés en la privacidad, la criptografía y las redes descentralizadas.
En ese tiempo, operaba bajo un alias en grupos de Reddit y Telegram, realizaba pequeñas transacciones P2P y probaba herramientas como Tor.
“Tenemos la idea de educar en Bolivia para que la gente deje de pensar en bitcoin como algo raro o complicado”, explicó Bruno en una conversación reciente con CriptoNoticias.
«Queremos que lo vean como efectivo digital que puedes usar todos los días, sin intermediarios que cobren comisiones altas ni días de espera para que llegue el dinero», añadió. El emprendedor recuerda que sus inicios estuvieron marcados por la búsqueda de soberanía financiera.
En Brasil hay mayor adopción de bitcoin, pero acá en Bolivia todavía estaba prohibido. La gente hacía transferencias a escondidas, sin exchanges oficiales que permitieran cuentas abiertas. Yo empecé probándolo como una cosa más, Y pronto entendí que Bitcoin se complementa perfecto con eso, porque es seudoanónimo.
Bruno, fundador de Bitcoin Lab Bolivia.
Un juego acerca a bitcoin a las familias
Con el objetivo de propagar la educación sobre bitcoin. la comunidad que lidera desarrolla un juego sencillo dirigido a familias. El objetivo es mostrar paso a paso cómo abrir un monedero de bitcoin, enviar sats (la unidad más pequeña de bitcoin) a un familiar o pagar en un comercio cercano.
También dictamos charlas en las que explicamos cosas básicas como qué es una wallet, cómo guardar la clave de forma segura y cómo hacer una transferencia de 100 satoshis a un hijo para que compre algo. Queremos que los niños y los padres lo prueben juntos y vean cómo funciona. Si logras que alguien envíe 50 centavos de boliviano en bitcoin a su mamá y vea que llega en segundos, ya cambia la percepción. De ahí en adelante todo fluye más fácil.
Bruno, bitcoiner fundador de la comunidad Bitcoin Lab Bolivia.
Asimismo, habló de la plataforma Bitcoin Lab, la cual cuenta con un agente comunitario de inteligencia artificial (IA), diseñado para responder dudas en tiempo real. Actúa como un tutor virtual disponible las 24 horas. Este desarrollo, reportado previamente por CriptoNoticias, busca suplir vacíos del sistema tradicional.
Esto no se enseña en la escuela, al menos no en Bolivia. El sistema prefiere que sigamos ignorantes, pero nuestra idea es ser la escuela de referencia en el país, justo ahora que el Banco Central ya no prohíbe los activos digitales.
Bruno, bitcoiner fundador de la comunidad Bitcoin Lab Bolivia.
En ese sentido el bitcoiner cuenta que el camino no ha sido fácil. Bolivia levantó la prohibición sobre criptoactivos en 2024, pero la adopción sigue siendo lenta en muchas regiones. Aun así, Bruno ve progreso real.
Una economía circular de bitcoin en plena formación
Los comercios que aceptan bitcoin no son grandes cadenas internacionales; son negocios familiares que decidieron probar porque un cliente les preguntó si aceptaban BTC o porque vieron que sus vecinos lo hacían. El líder de Bitcoin Lab explica que el círculo se expande de forma orgánica.
Cuando un comerciante recibe bitcoin y lo usa para pagar a su proveedor, el proveedor lo prueba también. Así se va formando la economía circular. No necesitamos que todos usen bitcoin mañana. Solo necesitamos que cada vez más gente dé un paso pequeño y vea que no pierde nada, que al contrario gana rapidez y control.
Bruno, fundador de Bitcoin Lab Bolivia.
En Santa Cruz, aproximadamente 30 comercios, tiendas de barrio, cafeterías y talleres, aceptan bitcoin como pago habitual porque facilita transacciones y atrae clientes nuevos.

Es por eso que, para Bruno, el verdadero cambio no está en el precio de bitcoin. El cambio está en el momento en que una señora en el mercado recibe un pago en satoshis por sus salteñas (empanadas horneadas típicas de Bolivia) y decide guardar una parte en su monedero en lugar de cambiarlo todo inmediatamente a bolivianos.
“Ahí se rompe el ciclo de devaluación constante. Ahí bitcoin deja de ser ‘algo de internet’ y pasa a ser parte de la vida real”, afirmó Bruno con convicción.
Bruno y su equipo creen que lo que están construyendo con Bitcoin Lab en Santa Cruz, es una forma diferente de relacionarse con el dinero. Una que prioriza la utilidad diaria por encima de la especulación que lleva a pensar de manera permanente en el precio.
Eso, en un país donde la estabilidad económica no siempre ha sido la norma, puede ser una lección valiosa para cualquiera que quiera mirar el futuro con un poco más de control y esperanza.
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