En Córdoba, Salvador Di Stefano habló del nuevo rumbo económico y la oportunidad histórica para el campo

tupacbruch
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En Córdoba, Salvador Di Stefano habló del nuevo rumbo económico y la oportunidad histórica para el campo

El economista Salvador Di Stefano estuvo en Córdoba, donde llegó para presenar su libro “Cambia la música, ahora hay que cambiar el paso”.

Por años, el campo argentino convivió con una paradoja: ser uno de los principales generadores de divisas del país y, al mismo tiempo, uno de los sectores que más recursos transfirió al Estado vía impuestos y derechos de exportación. Para el economista y analista ,ese ciclo está empezando a cambiar.

En una reciente exposición, Di Stefano afirmó que uno de los errores históricos de los productores fue haber resignado recursos durante décadas sin construir condiciones para recuperar competitividad. En ese marco, estimó que el sector llegó a transferir unos US$ 40 mil millones al sistema económico argentino a través de las retenciones.

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Pero más allá de la cifra, el economista puso el foco en lo que considera un cambio de época. Según su visión, el nuevo rumbo económico comienza a modificar variables que durante años condicionaron al agro: menor inflación, reducción del gasto público, señales de baja de impuestos y una economía más orientada a la inversión privada.

La expectativa central, según Di Stefano

Para Di Stefano, una eliminación o reducción sostenida de los derechos de exportación, como está haciendo e gobierno de Javier Milei, tendría un efecto directo sobre la rentabilidad del productor y abriría un nuevo ciclo de crecimiento para el interior productivo.

La mejora de márgenes no sólo permitiría recuperar ingresos, sino también acelerar decisiones de inversión, incorporación de tecnología y expansión de escala.

En esa lectura, el campo aparece como uno de los sectores mejor posicionados para capitalizar un eventual cambio estructural.

“El productor argentino sabe producir en escenarios difíciles; si mejoran los incentivos, la respuesta puede ser muy rápida”, es la idea que atraviesa el planteo del economista.

El análisis también incorpora un cambio cultural dentro del negocio agropecuario. En un contexto de mayor estabilidad macroeconómica, el productor dejaría de concentrarse exclusivamente en cubrirse de la inflación o proteger capital para volver a pensar en eficiencia, productividad y crecimiento.

Eso, sostiene Di Stefano, podría redefinir el mapa de inversiones rurales en los próximos años.

La discusión de fondo excede al agro. El interrogante es si una menor presión tributaria puede traducirse en más producción, más exportaciones y mayor generación de riqueza.

Para quienes comparten esa mirada, el desafío ya no es demostrar que el campo puede producir más: la pregunta es cuánto podría crecer.

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