Hasta hace poco, tener acceso a una inteligencia artificial realmente potente era un lujo. Si querías un asistente capaz de leer un libro entero en segundos, analizar tus finanzas o redactar un informe complejo sin inventar datos, tenías que pasar por caja y pagar una mensualidad en dólares. En una jugada que tomó por sorpresa a la industria, Google decidió abrir las puertas de su tecnología más avanzada para los estudiantes, sin pedirles la tarjeta de crédito a cambio, la contra, la
“Google Assistant: activa la versión potente para estudiantes”
