El futuro de las criptomonedas en la economía venezolana
La economía venezolana se encuentra en una nueva etapa de su dinámica cambiaria, marcada por un punto de inflexión en la adopción de criptomonedas. Recientemente, el gobierno venezolano notificó a un grupo de bancos locales sobre la asignación de 300 millones de dólares, provenientes de ingresos petroleros, depositados en una cuenta en Catar. Este monto será vendido a empresas locales para el pago de insumos y asignado a personas naturales mediante intervenciones cambiarias en los bancos del país.
Este acontecimiento es relevante para la economía venezolana, ya que marca el regreso de los petrodólares venezolanos al sistema cambiario, que hasta el año pasado, estaba parcialmente controlado por los activos digitales. Sin embargo, la opinión de los expertos sobre el futuro de las criptomonedas en el país es dividida.
Las criptomonedas dejarán de ser el centro del sistema
Para Luis Vicente León, economista y analista venezolano, la nueva realidad del mercado cambiario sugiere que el suministro directo de divisas formales reducirá significativamente la presión cambiaria. Según León, esto podría desplazar el rol protagónico que han tenido los activos digitales en la economía venezolana en los últimos meses.
León sostiene que el efectivo y las criptomonedas “dejarán de ser el centro del sistema” cambiario venezolano, en la medida en que el flujo desde el sector petrolero permita eliminar distorsiones y brechas de precios que antes hacían indispensables a estos activos para la operatividad diaria.
Las criptomonedas seguirán siendo un “instrumento relevante” en Venezuela
En contraste con la visión de León, el economista y consultor empresarial Asdrúbal Oliveros ofrece una perspectiva donde las criptomonedas seguirán siendo un instrumento relevante en el país, especialmente para el sector privado. Según Oliveros, hay una parte significativa de las operaciones de cobertura por parte de los actores privados de la economía venezolana que continúa realizándose mediante estos mecanismos criptográficos.
Oliveros también destaca que el mercado no oficial del dólar estadounidense en Venezuela, que se ha estado rigiendo por la cotización de USDT en los últimos seis meses, no va a desaparecer. “Por el contrario, seguirá activo y con peso en la formación de expectativas cambiarias”, dijo.
Conclusión
En este escenario, la respuesta a la pregunta sobre si las criptomonedas perderán fuerza en Venezuela debido a la inyección de divisas, es negativa. Aunque el Estado venezolano canaliza los ingresos petroleros a través del BCV y la banca privada, con el objetivo de estabilizar el tipo de cambio, los activos digitales, como BTC y USDT, continúan ofreciendo una vía de escape.
Por lo tanto, está claro que Venezuela no está abandonando las criptomonedas por los petrodólares bancarizados. Más bien, parece estar evolucionando hacia una economía dual, donde las divisas de la actividad petrolera servirán para la operatividad del sistema, pero BTC y las stablecoins permanecerán como el refugio de quienes ya no confían su patrimonio a un ente centralizado o a la volatilidad de la geopolítica.
El ecosistema de Bitcoin ya no es una rueda de auxilio ante la crisis, sino la infraestructura sobre la cual se construye la resiliencia venezolana. En el caso venezolano, dicho cauce parece estar pavimentado tanto por petrodólares bancarizados, así como por las alternativas disruptivas surgidas de la tecnología de Bitcoin.
