Este episodio se inserta en un historial recurrente de agresiones informáticas en la región. Con anterioridad, Rusia ha denunciado en numerosas ocasiones ataques informáticos coordinados y organizados por los servicios secretos ucranianos, mientras que diversos países europeos han señalado a Rusia como responsable de acciones cibernéticas similares y de impulsar campañas de desinformación.

El sabotaje contra la red de emergencias rusa ocurrió apenas unas horas después de que Ucrania sufriera una ofensiva digital de características similares. Este ataque en territorio ucraniano tuvo lugar tras el cierre de una tregua humanitaria localizada. Según reportó la agencia EFE, la Fuerza Aérea de Ucrania denunció una posible “interferencia hostil” en el sistema digital empleado por la población para recibir alertas ante eventuales ataques rusos.
De manera simultánea, el Centro Ucraniano de Lucha contra la Desinformación declaró que “La aplicación ‘Alerta Aérea’ probablemente haya sido hackeada. Actualmente, la información que difunde sobre los niveles de amenaza no se corresponde con la realidad”. A través del aplicativo hackeado en Ucrania, se llegaron a difundir mensajes falsos que alertaban sobre radiación, amenazas químicas y combates en Kiev. La gravedad de la falsa alarma obligó a la Fuerza Aérea de Ucrania a emitir un comunicado oficial de desmentido: “¡No hay amenaza de radiación! Mantengan la calma”.
