El mercado empresarial de EEUU, con un volumen superior a los u$s10 billones, observa con cautela la escalada del financiamiento para la IA. Este interrogante derivó en una reevaluación de los riesgos en torno a algunas de las mayores empresas tecnológicas, que se traduce en un aumento de los precios de los seguros de crédito, una mayor volatilidad y un deterioro de los resultados.
Gigantes como Oracle Corp., Broadcom Inc. y SpaceX se encuentran entre los prestatarios que emitieron este año casi medio billón de dólares en nueva deuda para financiar la infraestructura que sustenta la IA, según datos recopilados por la agencia Bloomberg.
Está previsto que esta cifra aumente de manera considerable en los próximos meses y años. Solo Broadcom podría recaudar unos u$s600.000 millones para financiar la potencia de cálculo en los próximos años.
El ritmo acelerado y la magnitud de los niveles de deuda, sumados a la incertidumbre tecnológica y las altas tasas de interés, aumentan la presión sobre las gigantes del sector. De hecho, el sector tecnológico registra uno de los peores desempeños del mercado crediticio reciente, obligando a los inversores a absorber pérdidas mientras los volúmenes diarios en bonos y derivados de crédito se disparan.

El detalle
En los últimos días, las noticias sobre una oleada de posibles nuevas financiaciones por parte de SpaceX y Broadcom, que podrían superar los u$s100.000 millones, provocaron que los derivados de crédito vinculados a los hiperescaladores y a los fabricantes de semiconductores lleguen a precios que sugieren que los operadores perciben un riesgo creciente de impago en los próximos cinco años.
Las métricas de riesgo alcanzaron cifras preocupantes: en el caso de Oracle, este riesgo supera ya el 20%; en el de SpaceX, ronda el 16%; e incluso a Nvidia Corp., la empresa de más valoración a nivel global, se le atribuye un riesgo de impago superior al 7% en ese mismo periodo.
Mark Clegg, operador de renta fija en Allspring Global Investments, afirmó que “cada nuevo anuncio de financiación se percibe como un nuevo participante en una subasta por el balance de los inversores, y eso está generando un nivel de volatilidad en los diferenciales que habría resultado difícil de imaginar hace un año”.

Las métricas de riesgo alcanzaron cifras preocupantes: en el caso de Oracle, este riesgo supera ya el 20%; en el de SpaceX, ronda el 16%.
Además, Clegg agregó: “Hay días en los que parece que el mercado celebra una reunión de emergencia cada pocas horas para reevaluar la magnitud de la expansión de la inteligencia artificial”.
Las “megatransacciones” financieras (de decenas de miles de millones de dólares) solían tener carácter excepcional, requerían meses de anticipación bancaria y se orientaban casi en exclusiva a fusiones y adquisiciones. Sin embargo, la tendencia dio un vuelco histórico: este año se registraron nueve operaciones de alta calificación por u$s25.000 millones o más en EEUU, un récord absoluto impulsado por el sector tecnológico.
Pese a que el mercado absorbió la oferta récord hasta ahora, los inversores comenzaron a exigir un mayor retorno por prestarle al sector tecnológico, especialmente a medida que las necesidades de financiamiento se expanden más allá de las “hiperescaladoras” e involucran la producción de chips, la construcción de centros de datos e infraestructura clave, advierte Steven Kohlenstein, gestor de carteras de renta fija.
Por el momento, la cuestión no radica tanto en un deterioro real de la calidad crediticia como en la saturación del mercado. La mayoría de estos grandes prestatarios son rentables, con un flujo de caja estable y un impulso en los beneficios. Además, su menor rendimiento no se ha extendido al mercado en general, que se ha mantenido relativamente bien.

Riesgo creciente: El sector tecnológico registra un mal desempeño crediticio, con precios de seguros de crédito al alza.
Aprovechar los nichos de demanda y los riesgos
Para amortiguar el impacto, las firmas tecnológicas recurren a mercados globales y a diversas estructuras de deuda en busca de liquidez. Sin embargo, el aluvión de emisiones concentrado en poco tiempo le otorga a los inversores un mayor poder de negociación para exigir mejores rendimientos. A esto se suman los interrogantes sobre la monetización real y los riesgos asociados a la IA, variables que podrían recalibrar las valuaciones del sector.
Las reevaluaciones del mercado exponen una clara encrucijada: las empresas demandan volúmenes inmensos de capital para financiar el poder de cómputo que requiere la IA, pero enfrentan un riesgo latente de que los ingresos pierdan dinamismo debido a una mayor competencia y posibles regulaciones, advirtió Andrew Dassori, CIO de Wavelength Capital Management.
Las oscilaciones del mercado derivadas de este escenario pueden abrir ventanas de oportunidad para los operadores, sostuvo el especialista. “Los mercados están atravesando un proceso de adaptación a estas nuevas condiciones, un fenómeno que se evidencia claramente en la dinámica de los diferenciales y en los crecientes niveles de volatilidad”, concluyó Andrew Dassori.
