La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) anunciará durante su próxima cumbre en Ankara, Turquía, una nueva ronda de inversiones militares valoradas en decenas de miles de millones de dólares, en un esfuerzo por reforzar la capacidad defensiva de la alianza frente al creciente desafío que representan Rusia, China, Irán y Corea del Norte.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, adelantó que la reunión de jefes de Estado y de Gobierno, prevista para los días 7 y 8 de julio, servirá para demostrar que los aliados están cumpliendo los compromisos asumidos durante la cumbre celebrada el año pasado en La Haya, donde acordaron elevar el gasto en defensa hasta el equivalente al 5 % del Producto Interno Bruto (PBI) para el año 2035.
Durante un discurso, Rutte afirmó que numerosos países miembros ya han comenzado a incrementar de manera significativa sus presupuestos militares y aseguró que la alianza atraviesa una transformación histórica en materia de defensa.

Entre los países que lideran ese esfuerzo destacó a Estonia, Letonia, Lituania y Polonia, naciones ubicadas en el flanco oriental de la OTAN que, según explicó, ya destinan porcentajes superiores a los objetivos acordados y continúan acelerando sus inversiones debido a la creciente preocupación por la seguridad en Europa.
El secretario general también subrayó el caso de Alemania, que se encuentra en camino de duplicar su inversión militar respecto a los niveles registrados hace apenas unos años. Según indicó, Berlín destinará más de 150.000 millones de euros anuales al fortalecimiento de sus capacidades defensivas.
En términos generales, Rutte señaló que los aliados europeos y Canadá han incrementado conjuntamente su gasto militar en aproximadamente 1,2 mil millones de dólares durante la última década, reflejando un cambio profundo en la forma en que Europa asume su responsabilidad dentro de la alianza atlántica.
Uno de los anuncios centrales de la cumbre será la firma de nuevos contratos de defensa por decenas de miles de millones de dólares, destinados a ampliar la producción de armamento, fortalecer las cadenas de suministro y modernizar los equipos militares de los países miembros.

Según Rutte, estas inversiones no solo incrementarán la capacidad de disuasión de la OTAN, sino que también impulsarán la economía mediante la creación de cientos de miles de empleos en Europa y América del Norte.
El dirigente calificó este proceso como el inicio de una auténtica ”revolución industrial de defensa”, aunque advirtió que el éxito dependerá no solo del compromiso de los gobiernos, sino también de la capacidad de la industria para responder a la creciente demanda.
En ese sentido, pidió acelerar la innovación tecnológica, aumentar la producción y eliminar obstáculos regulatorios que dificultan la fabricación de equipos militares tanto en Europa como en Estados Unidos.

Como ejemplo del ritmo que busca la alianza, mencionó la nueva planta de municiones de Rheinmetall en Alemania, construida en poco más de un año y con capacidad para producir unas 350.000 municiones de artillería anuales. Asimismo, destacó que compañías estadounidenses como Lockheed Martin, Northrop Grumman y Boeing están ampliando su producción para responder a las nuevas necesidades estratégicas de la OTAN.
Respecto al panorama internacional, Rutte afirmó que Rusia continúa siendo la principal amenaza para la seguridad de la alianza, tanto en el presente como a largo plazo. Explicó que Moscú destina más del 40 % de su presupuesto nacional al gasto militar y mantiene una producción constante de armamento para sostener sus capacidades bélicas.
El secretario general también expresó preocupación por el acelerado fortalecimiento militar de China, al señalar que Pekín continúa expandiendo sus capacidades nucleares sin suficiente transparencia e invierte enormes recursos en nuevas tecnologías militares.
A ello sumó el desarrollo continuo del programa nuclear de Corea del Norte y la cooperación militar entre Pyongyang y Moscú en el contexto de la guerra en Ucrania.

En relación con Irán, Rutte sostuvo que las recientes operaciones militares estadounidenses han debilitado considerablemente los programas nucleares y de misiles balísticos del régimen iraní. Sin embargo, insistió en que la comunidad internacional debe permanecer alerta frente a la evolución de esa amenaza.
El secretario general advirtió además que la creciente cooperación entre Rusia, China, Irán y Corea del Norte representa un desafío estratégico para Occidente, ya que estos países fortalecen cada vez más sus vínculos en materia militar y tecnológica.
Finalmente, Rutte atribuyó buena parte del cambio de postura de los aliados al liderazgo del presidente estadounidense Donald Trump. Recordó que desde la época del presidente Dwight D. Eisenhower varios mandatarios estadounidenses reclamaron un mayor compromiso financiero por parte de Europa, pero aseguró que fue Trump quien logró impulsar un cambio concreto en la distribución de las responsabilidades dentro de la OTAN.

