La política de máxima presión impulsada por la administración de Donald Trump continúa generando consecuencias directas sobre la economía cubana. En las últimas semanas, varias compañías extranjeras anunciaron la reducción o el cese de sus operaciones en la isla, mientras que un banco internacional decidió cortar sus vínculos con el conglomerado militar Gaesa, provocando incluso la suspensión de pagos con tarjetas Visa y Mastercard en territorio cubano.
La decisión representa un nuevo golpe para el régimen comunista de La Habana, que atraviesa una de las peores crisis económicas de las últimas décadas y enfrenta crecientes dificultades para acceder a divisas, inversiones y financiamiento internacional.
Trump apunta contra el aparato económico del régimen
El foco de las sanciones estadounidenses se encuentra sobre el Grupo de Administración Empresarial S.A. (Gaesa), el gigantesco conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas cubanas que domina sectores clave de la economía de la isla.
La administración Trump sostiene que Gaesa funciona como una herramienta utilizada por la dictadura para captar divisas, sostener estructuras de poder y evadir restricciones internacionales.

Por ese motivo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) estableció un plazo límite para que las compañías extranjeras que mantienen negocios con Gaesa abandonen esas relaciones comerciales o enfrenten sanciones estadounidenses.
Las consecuencias comenzaron a sentirse rápidamente.
Visa y Mastercard dejan de operar
El Banco Central de Cuba confirmó que a partir de este fin de semana quedarán suspendidas las operaciones con tarjetas Visa y Mastercard emitidas por entidades extranjeras.
La medida se produjo después de que el banco internacional encargado de procesar esas operaciones decidiera cortar su vínculo con Fincimex, la entidad financiera vinculada a Gaesa que canalizaba gran parte de las transacciones internacionales en la isla.
Para un país que depende cada vez más de las remesas enviadas desde el exterior y de los pagos electrónicos para sostener parte de su actividad económica, la decisión representa un golpe significativo.
Hoteleras internacionales abandonan la isla
El sector turístico también comenzó a sufrir las consecuencias del endurecimiento de las sanciones.
La cadena española Meliá anunció la finalización inmediata de la gestión de 15 hoteles vinculados a Gaesa. La decisión se suma a medidas similares adoptadas por Iberostar, Blue Diamond y la indonesia Archipelago International.
Estas empresas fueron durante años algunos de los principales socios internacionales del régimen cubano en el desarrollo de la industria turística.

La salida de estas compañías llega en un momento especialmente delicado para Cuba. Entre enero y abril, el país recibió apenas 328.608 turistas internacionales, una caída superior al 55% respecto al mismo período del año anterior.
Mineras y navieras también se retiran
La presión estadounidense no se limita al turismo.
La canadiense Sherritt, una de las principales compañías mineras extranjeras presentes en Cuba desde la década de 1990, anunció el abandono de sus operaciones vinculadas a la extracción de níquel y cobalto.
En paralelo, las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron reservas de carga hacia la isla mientras evalúan el impacto de las nuevas sanciones.
La combinación de menos turismo, menor actividad minera y mayores dificultades logísticas amenaza con profundizar aún más la escasez de divisas que afecta al régimen.
Un escenario cada vez más complicado para La Habana
El secretario de Estado Marco Rubio, uno de los principales impulsores de la línea dura contra el régimen cubano, denunció recientemente que Gaesa controla cerca del 70% de la economía de la isla y opera como un instrumento de corrupción y enriquecimiento de la cúpula gobernante.
Para numerosos analistas, el impacto económico podría ser devastador.
El economista cubano Daniel Torralbas advirtió que la salida simultánea de bancos, cadenas hoteleras, navieras y compañías mineras podría convertir a 2026 en uno de los peores años económicos de la historia reciente de Cuba.
Mientras Washington endurece el cerco financiero y comercial, el régimen enfrenta un escenario cada vez más complejo para sostener sus ingresos en divisas, financiar importaciones esenciales y evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida de la población cubana.
