Tuvieron que pasar 40 años para que México vuelva a jugar cinco partidos en un Mundial. Al igual que en aquella edición de 1986, justamente en una que también fue anfitriona, los aztecas se hicieron fuertes, valga la redundancia, en el Estadio Azteca y derrotaron 2-0 a una Ecuador escasa y muy alejada del nivel mostrado recientemente ante Alemania.
Los dueños de casa arrancarían dominando la posesión y con los primeros acercamientos al arco rival, entre ellos un cabezazo de Raúl Giménez en solitario a los 6 minutos que se iría desviado y un tiro de Gilberto Mora a los 15 que pasaría cerca del palo derecho de Hernán Galíndez.
Por su parte, los visitantes también tendrían sus chances y responderían por ejemplo con un gran remate de John Yeboah a los 17 que impactaría en el poste izquierdo de Raúl Rangel.
Poco después de esta advertencia, los aztecas convertirían el primer gol de la noche. A los 21, con una excelente asistencia la vacío, Roberto Alvarado lo pondría a correr a Julián Quiñones, quien se adentraría en el área ecuatoriana y, tras una pausa, sacaría un disparo letal para poner el 1-0 parcial.
Y no se quedarían ahí, ya que poco después del primer cooling break llegarían al segundo. A los 30, el defensor Joel Ordóñez despejaría mal y se la regalaría a Raúl Giménez, quien, tras tocar y recibir de vuelta la pelota por parte de Quiñones, metería un potente derechazo desde la puerta del área para poner el 2-0.
Con el resultado en contra, los sudamericanos irían en busca de un descuento antes del descanso que los dejara con vida de cara a la segunda mitad. En ese sentido, durante el último tramo de la etapa inicial conseguirían una oportunidad clarísima para recortar la diferencia: un intento de Yeboah a los 39 desviado por Rangel al tiro de esquina.
Si bien Ecuador arrancaría levemente más propositivo en el complemento para anotar su primer gol, México sería el que estaría más cerca marcar su tercero, cuando a los 66, Alvarado desde el córner centraría para el cabezazo de César Montes al arco, pero Galíndez lo rechazaría con una manotazo providencial.
El segmento final del encuentro mostraría a los de Sebastián Becaccece como los amplios dominadores, reteniendo a los dirigidos Javier Aguirre contra su propia área, sin embargo, carecerían completamente de efectividad en el ataque y hasta sufrirían algunas ocasiones aisladas de su contrincante.
Ya prácticamente sin posibilidades de siquiera igualar, sobre cierre, por la calentura del marcador y la situación adversa, Piero Hincapie vería infantilmente la roja directa por taparase la boca mientras le dirigía la palabra a Santiago Giménez (Ley Prestianni), marcando así la última injerencia destacada del cotejo.
Con este resultado, México finalmente jugará su ansiado quinto partido, aunque recién será el de los octavos de final, instancia en la que ya había estado en reiteradas ocasiones. Más allá de este detalle, ahora se medirá ante el ganador del cruce entre Inglaterra y República Democrática del Congo el próximo domingo 5 de julio a las 21:00 (hora argentina), nuevamente en el Estadio Azteca de Ciudad de México.
