La desaceleración de la inflación no tuvo el mismo impacto sobre todos los trabajadores. Mientras algunos gremios lograron cerrar acuerdos que superaron la evolución de los precios, otros sectores todavía acumulan pérdidas reales de ingresos.
En este sentido, la desaceleración de la inflación no se tradujo automáticamente en una mejora generalizada de los salarios. Durante el último período, la evolución de los ingresos mostró diferencias importantes entre actividades.
Si bien algunos gremios lograron acuerdos por encima del avance de los precios, otros quedaron rezagados frente al costo de vida. Los datos relevados a partir de la evolución de los convenios colectivos muestran que la recuperación salarial no fue uniforme y que el desempeño de cada sector estuvo condicionado por distintos factores.
Entre ellos se encuentran la situación económica de la actividad, la capacidad de negociación sindical y la posibilidad de trasladar aumentos a precios.
Asimismo, es importante mencionar que, entre marzo de 2025 y marzo de 2026, el salario promedio de convenio acumuló una caída real del 5%, mientras que la remuneración promedio de los trabajadores registrados relevada a través del SIPA mostró una pérdida menor, del 1%.
La inflación bajó, pero la recuperación salarial fue desigual
Uno de los principales cambios de la economía argentina durante el último período fue la desaceleración del ritmo inflacionario. Sin embargo, la baja de la inflación no implicó que todos los trabajadores recuperaran automáticamente el poder adquisitivo perdido.
La diferencia está en que los salarios no evolucionan todos al mismo ritmo. Cada actividad negocia sus propias paritarias y los acuerdos dependen de la situación particular del sector, el nivel de empleo, la productividad y la capacidad de presión de cada sindicato.
Por ese motivo, los trabajadores registrados pueden atravesar escenarios diferentes aun dentro del mismo contexto económico: mientras algunos sectores lograron cerrar acuerdos que superaron la inflación acumulada, otros todavía no lograron compensar el deterioro previo.
Cuáles son los sectores que lograron mejorar frente a la inflación
Entre los sectores que lograron una recuperación real aparecen algunos convenios colectivos que registraron aumentos por encima de la evolución de los precios en el período analizado.
Uno de los casos destacados fue el de los trabajadores aceiteros, que lograron una mejora real frente a la inflación, con un incremento del 12,7% por encima de la inflación. Detrás se ubicaron los encargados de edificios, con una mejora real del 5,6%, y los trabajadores del transporte automotor, con un avance del 3,8%.
La diferencia respecto de otros gremios estuvo vinculada a las características propias de cada actividad. En algunos casos, se trata de sectores con una fuerte capacidad de negociación, mientras que en otros influyen factores como la importancia estratégica del servicio o la estructura del mercado laboral.
No obstante, estos resultados no significan que todos los trabajadores de esas ramas hayan tenido exactamente la misma evolución. Los ingresos finales pueden variar según categoría, antigüedad, adicionales y acuerdos específicos dentro de cada actividad.
Por qué algunos gremios pudieron negociar mejores aumentos
La evolución salarial no depende únicamente de la inflación. La actividad económica y la posición de cada sector también tienen un peso importante al momento de discutir salarios.
Los gremios vinculados a actividades esenciales o con mayor impacto ante una interrupción del servicio suelen contar con una herramienta de negociación diferente. La posibilidad de afectar una actividad clave puede influir en la dinámica de las conversaciones entre sindicatos y empresas.
En cambio, los sectores industriales atravesaron un escenario más complejo durante el último período. La caída de la producción, la menor demanda interna y las dificultades que enfrentaron algunas empresas limitaron el margen para otorgar aumentos.
El caso de los trabajadores metalúrgicos refleja esa situación. La UOM inició nuevas conversaciones salariales en un contexto marcado por la caída de la actividad industrial y el atraso de los ingresos del sector, con planteos orientados a encontrar nuevas formas de recomposición salarial.
Los sectores donde los salarios quedaron más golpeados
Mientras algunos convenios lograron recuperar poder adquisitivo, otros sectores continuaron atravesando dificultades.
La industria fue una de las actividades más afectadas por el menor nivel de producción y consumo. Dentro de ese escenario, sectores como el metalúrgico y el textil enfrentaron mayores obstáculos para recomponer salarios.
En el caso metalúrgico, la propia UOM planteó la necesidad de encontrar una nueva fórmula de recomposición salarial ante el atraso de los ingresos. El sindicato señaló que cerca del 60% de los trabajadores metalúrgicos tiene un salario básico de $1.036.390, un dato que muestra la presión que enfrenta la actividad.
Por lo tanto, en dichos sectores la discusión salarial quedó condicionada por la situación económica de las empresas. La menor actividad redujo la capacidad de muchas compañías para afrontar incrementos y generó negociaciones más complejas entre sindicatos y cámaras empresariales.
De esta forma, la evolución del salario real quedó vinculada no solo al porcentaje acordado en cada paritaria, sino también al desempeño general de la actividad.
La diferencia entre el salario de convenio y el ingreso real de los trabajadores
Otro punto clave para analizar la evolución de los salarios es la diferencia entre los aumentos establecidos en convenios colectivos y los ingresos efectivos que reciben los trabajadores.
Las escalas salariales negociadas por los sindicatos representan una referencia para cada actividad, pero el ingreso final puede incluir otros componentes, como adicionales por función, premios, horas extra, antigüedad o acuerdos particulares dentro de las empresas.
Por ese motivo, los registros del empleo formal pueden mostrar una evolución diferente a la de los salarios básicos de convenio. La remuneración efectiva declarada por las empresas incorpora todos los conceptos que forman parte del ingreso laboral.
Esta diferencia explica por qué algunos trabajadores pueden experimentar una mejora distinta a la que refleja exclusivamente la paritaria de su actividad.
Qué puede pasar con los salarios en los próximos meses
La evolución de los ingresos dependerá de dos variables centrales: la continuidad de la desaceleración inflacionaria y la recuperación de la actividad económica.
Si los precios mantienen una dinámica más estable, las negociaciones salariales podrían concentrarse menos en compensar inflación pasada y más en discutir mejoras reales.
Sin embargo, mientras algunos sectores muestran mayor capacidad de recuperación, otros seguirán condicionados por el nivel de actividad, la situación de las empresas y el margen disponible para nuevas recomposiciones.
La principal característica del escenario salarial actual es justamente esa: una recuperación desigual, donde la inflación dejó de ser el único factor que define la evolución de los ingresos.
