El debut de la Selección Argentina en el Mundial inundó el corazón de los hinchas de Talleres de Córdoba de orgullo.
Ver la camiseta 25 y leer el nombre de Facundo Medina entre los titulares que defienden al país es más que emotivo para la familia albiazul.
Es la consagración de una historia de resiliencia pura, y el recordatorio de que la institución es, y será siempre, el hogar donde los sueños que se transforman en realidades gigantes.
Nacido en Villa Fiorito, su infancia estuvo marcada por las batallas diarias contra la adversidad económica. A los 12 años, mientras muchos chicos solo piensan en jugar, a Facu le tocaba salir a recorrer las calles junto a su familia, juntando cartones para ganarse el día.

Pero en esas mismas calles que vieron nacer a Maradona; pateando descalzo o con lo que hubiera a mano, se forjaba un carácter inquebrantable.
La historia de Facundo Medina: de River a Talleres
El fútbol pareció abrirle una puerta en las inferiores de River. Completó su formación en Núñez, se esforzó, esperó su momento, pero la oportunidad real en el plano profesional no llegaba. Sin embargo, cuando las puertas se cierran en otros lados, en Córdoba se abren de par en par si hay hambre de gloria y ganas de trabajar.
En enero de 2018 Talleres apostó fuertemente por él adquiriendo el 65% de su pase. Sabíamos lo que Facu podía dar. Llegó silencioso, pero con una voracidad única por ganarse un lugar. Y en el Matador cambió todo.

En Talleres, Facu se transformó. Llegó como un lateral izquierdo natural y, gracias al trabajo diario en el CARD y la exigencia del fútbol local, fue forjando su identidad como marcador central, demostrando una versatilidad y una agresividad en la marca que hoy enamoran al cuerpo técnico de Lionel Scaloni.
Con la camiseta de la “T”, disputó 37 partidos oficiales entre las temporadas 2018/19 y 2019/20 , e incluso se dio el lujo de gritar su primer gol como profesional, celebrándolo con el alma de cara a nuestra gente.
Talleres fue ese nexo indispensable. El puente definitivo que unió al pibe sacrificado de Fiorito, que no encontraba su rumbo en Primera, con el jugador de élite europea que descolló en Lens, brilla en el Olympique de Marsella jugando Champions League, y hoy se asienta en la zaga de la Scaloneta ante la baja de Tagliafico.
