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En minería, la ventaja teórica cuántica colapsa al considerar hardware real.
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El foco del peligro cuántico en BTC reside en las firmas criptográficas.
Minar bitcoin (BTC) con computadoras cuánticas es prácticamente imposible y lo seguirá siendo en cualquier horizonte tecnológico previsible, concluyó un paper publicado el 26 de marzo por Pierre-Luc Dallaire-Demers, investigador de BTQ Technologies, que cuantifica el costo físico real de ese intento incluyendo hardware, corrección de errores y consumo energético.
Para arribar a esa resolución, la investigación construyó un estimador de código abierto para evaluar el costo completo de la minería cuántica bajo distintos escenarios de dificultad de la red. Los resultados muestran una transición abrupta entre lo teóricamente posible y lo físicamente viable.
En el escenario más favorable, explica Pierre-Luc, con una dificultad parcial equivalente a 32 bits, una flota de computadoras cuánticas superconductoras con corrección de errores requeriría aproximadamente 100 millones de cúbits físicos y 10.000 megawatts de potencia, comparable a la producción de una gran red eléctrica nacional. Ese escenario no corresponde a la dificultad real de Bitcoin, sino a una versión artificialmente simplificada del problema.
A la dificultad real de la red en enero de 2025, tomada como referencia por el estudio de BTQ, los requerimientos escalan a alrededor de 10²³ cúbits y 10²⁵ watts.
Según el paper, esa cifra energética se aproxima al umbral de lo que la escala de Kardashev define como el nivel de una civilización capaz de aprovechar toda la energía de su estrella. En términos prácticos: está fuera del alcance de cualquier tecnología concebible.

Dos algoritmos, dos amenazas distintas
El debate sobre la amenaza cuántica para Bitcoin mezcla habitualmente dos vectores diferentes que conviene separar. El primero es el ataque a las firmas de las transacciones basadas en el esquema ECDSA, consideradas vulnerables ante el algoritmo de Shor para derivar claves privadas a partir de claves públicas.
El segundo es el ataque a la minería, que usaría el algoritmo de Grover para acelerar la búsqueda del valor que permite encontrar un bloque válido, aunque el consenso es que SHA-256, el algoritmo que protege el proceso de minería, sería resistente a Grover.
El paper de BTQ se ocupa exclusivamente del segundo. El algoritmo de Grover ofrece una aceleración teórica en esa búsqueda, pero el estudio demuestra que esa ventaja desaparece cuando se considera el hardware real: los errores que cometen las computadoras cuánticas, el costo de corregirlos y las limitaciones físicas de los equipos disponibles.
En la práctica, la aceleración que Grover promete en el papel no se sostiene cuando se construye la máquina que debería ejecutarla.
Una segunda opinión que coincide
La conclusión del paper encuentra respaldo en una opinión independiente. Como reportó CriptoNoticias, Steve Tippeconnic, especialista en computación cuántica, evaluó el impacto del algoritmo de Grover sobre la minería de Bitcoin y llegó a una conclusión similar.
Según Tippeconnic, aunque Grover ofrece una aceleración teórica en la búsqueda de nonces, los valores que los mineros prueban para encontrar un bloque válido, esa ventaja quedaría neutralizada por las limitaciones propias del hardware cuántico: ruido, inestabilidad y velocidad de las compuertas.
«Las primeras máquinas serán frágiles, costosas y limitadas. No creo que las primeras generaciones provoquen problemas de centralización», afirmó.
Tippeconnic también evaluó el impacto sobre SHA-256. Su conclusión fue que la exposición sería limitada: «Grover solo da una mejora cuadrática, reduciendo la seguridad de 256 bits a 128 bits, pero aun así necesitarías miles de cúbits y un número de operaciones imposible en el futuro cercano», señaló.
Agregó además que cualquier ventaja inicial quedaría compensada por el ajuste automático de dificultad de la red, que respondería luego de 2.016 bloques (unas dos semanas) a un salto en el hashrate global elevando el nivel de exigencia para todos los mineros.
El paper de BTQ y la opinión de Tippeconnic apuntan en la misma dirección: la minería de Bitcoin no es el frente vulnerable ante la cuántica. El frente que sí lo es, las firmas digitales, sigue siendo el centro del debate que el ecosistema aún no ha resuelto.
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