Pakistán instó este miércoles a Estados Unidos e Irán a cumplir los compromisos asumidos en el Memorando de Entendimiento de Islamabad y actuar con moderación tras la reanudación de los enfrentamientos entre ambos países. Sin embargo, el llamado de Islamabad se produjo después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, afirmara que el acuerdo interino alcanzado el mes pasado había quedado prácticamente sin efecto debido a las nuevas acciones militares iraníes, reiterando que la prioridad de su administración sigue siendo impedir que Teherán obtenga armas nucleares.
El gobierno pakistaní, que desempeñó un papel de mediador en las negociaciones que permitieron alcanzar el memorando, defendió de forma casi infantil la vigencia del entendimiento como una herramienta para contener el conflicto y preservar la estabilidad en Medio Oriente. En un comunicado oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores sostuvo que el documento continúa siendo la mejor base disponible para avanzar hacia una solución diplomática.
”Pakistán insta a todas las partes a cumplir sus respectivos compromisos en virtud del Memorando de Entendimiento de Islamabad, el cual sigue siendo una base duradera para el entendimiento, el respeto mutuo y la prosperidad compartida en la región y más allá”, señaló la cancillería.

Además de defender el acuerdo, Islamabad pidió a Washington y Teherán evitar nuevas acciones militares que puedan agravar la situación regional. El gobierno pakistaní reiteró que la moderación resulta indispensable para impedir una escalada que comprometa la seguridad del Golfo Pérsico y el comercio internacional.
El Memorando de Entendimiento de Islamabad fue alcanzado el mes pasado como un acuerdo interino de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán. Entre sus principales objetivos figuraban el cese temporal de las hostilidades, la reapertura del Estrecho de Ormuz y la creación de condiciones que permitieran avanzar hacia negociaciones más amplias sobre la seguridad regional y el programa nuclear iraní.
No obstante, el panorama cambió drásticamente tras la reanudación de los enfrentamientos militares. Las acciones recientes de Irán alteraron las condiciones que habían permitido alcanzar el entendimiento inicial, haciendo inviable mantener el acuerdo en los términos originalmente pactados.

Durante una conferencia de prensa al término de la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Trump sostuvo que el memorando ya no refleja la realidad sobre el terreno y defendió la decisión de Estados Unidos de responder militarmente para neutralizar las capacidades estratégicas iraníes.
El mandatario aseguró que la operación estadounidense logró cumplir su objetivo principal: impedir que el régimen iraní continúe avanzando hacia la obtención de armamento nuclear, una posibilidad que Washington considera una amenaza directa para la estabilidad regional y la seguridad internacional.
”Lo más importante es que gente loca no tenga acceso a armas nucleares, y eso es lo que hemos conseguido”, afirmó Trump al referirse a los ataques contra instalaciones vinculadas al programa nuclear iraní.
El presidente reiteró que su administración mantendrá una política de máxima presión mientras exista cualquier posibilidad de que Teherán desarrolle un arsenal nuclear.
”Irán no puede tener un arma nuclear. Lo llamo ‘desnuclearizar Irán’, y eso es lo que ha pasado. Nunca van a tener un arma nuclear”, declaró.

Trump también aseguró que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido permanecen fuera del alcance del régimen tras los recientes bombardeos estadounidenses, lo que, según explicó, limita significativamente la capacidad de Irán para reactivar rápidamente su programa nuclear.
Estas operaciones militares forman parte de una estrategia preventiva destinada a evitar un escenario mucho más peligroso para Medio Oriente y para los aliados de Estados Unidos en la región. La administración republicana sostiene que permitir que Irán complete el desarrollo de armas nucleares incrementaría considerablemente el riesgo de conflictos de mayor escala y fortalecería a un régimen acusado durante años de apoyar organizaciones extremistas y desestabilizar a varios países de la región.
Mientras tanto, la Organización de las Naciones Unidas expresó preocupación por el deterioro de la situación e insistió en la necesidad de regresar cuanto antes a la vía diplomática. El secretario general, António Guterres, pidió a ambas partes ejercer la máxima moderación y evitar nuevas acciones militares que puedan desencadenar una escalada aún mayor.

Su portavoz, Stéphane Dujarric, afirmó que Guterres está alarmado por la reanudación de los combates en el Golfo y considera que los acontecimientos registrados durante las últimas horas ponen en riesgo los avances diplomáticos alcanzados recientemente.
Asimismo, el secretario general solicitó que Washington y Teherán retomen de manera urgente las conversaciones para resolver sus diferencias mediante el diálogo y advirtió que una ampliación del conflicto tendría graves consecuencias para la estabilidad regional, el comercio internacional y la economía mundial.
Pese a los llamados internacionales a preservar el proceso diplomático, la administración Trump sostiene que cualquier negociación futura deberá garantizar de manera verificable que Irán abandone definitivamente sus aspiraciones nucleares.

