Esta doble condición generó cuestionamientos por la influencia que habían adquirido las organizaciones piqueteras dentro de la estructura estatal. Bajo su gestión, el programa Potenciar Trabajo llegó a reunir alrededor de 1,3 millones de beneficiarios, mientras dirigentes provenientes de movimientos sociales ocupaban cargos relevantes en las áreas encargadas de administrar la asistencia pública.

Con la llegada de Milei al poder, el Gobierno avanzó en una transformación del sistema de asistencia social y buscó eliminar la intermediación de las organizaciones piqueteras, reduciendo así una de las principales herramientas de presión política que esos espacios habían acumulado durante años.
Pérsico sostuvo que el Movimiento Evita permanece “intacto”, aunque reconoció que perdió capacidad de presión callejera desde la llegada de Milei. Según el dirigente, esto ocurrió porque el Gobierno “tomó la calle militarmente”, haciendo referencia a la aplicación del modelo basado en la ley y el orden.
