Petróleo, inflación y el incremento de la volatilidad: las 7 variables que Morgan Stanley recomienda seguir en la guerra de Medio Oriente

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Petróleo, inflación y el incremento de la volatilidad: las 7 variables que Morgan Stanley recomienda seguir en la guerra de Medio Oriente

La escalada del conflicto en Medio Oriente continúa generando incertidumbre en los mercados globales, con efectos directos sobre el precio del petróleo, las expectativas de inflación y la política monetaria de las principales economías. En este escenario, Morgan Stanley elaboró un análisis en el que identifica los principales factores que los inversores deberían seguir de cerca mientras dure la crisis.

Aunque históricamente los mercados mostraron capacidad de recuperación durante episodios bélicos —como ocurrió tras las guerras del Golfo, cuando las acciones registraron subas de dos dígitos meses después del inicio de los conflictos— la entidad advierte que el actual contexto geopolítico podría tener implicancias económicas más amplias.

La duración del conflicto, el primer factor clave

El primer elemento que destacan los analistas es la duración del conflicto. Un episodio breve podría limitar el impacto económico, pero una escalada prolongada incrementaría los riesgos para el crecimiento global. “Los mercados pueden tolerar la incertidumbre por ahora, pero la incertidumbre prolongada será más difícil de ignorar”, advirtió Monica Guerra, jefa de Política de Estados Unidos de Morgan Stanley Wealth Management.

Si el conflicto se extiende por varias semanas —como sugirió el presidente estadounidense Donald Trump al señalar que los ataques podrían durar entre cuatro y cinco semanas— el impacto podría traducirse en precios del petróleo más altos, mayor inflación y condiciones financieras más restrictivas.

El estrecho de Ormuz, un punto crítico

Otro factor clave es la situación en el estrecho de Ormuz, considerado por Morgan Stanley como “el punto de estrangulamiento petrolero más crítico del mundo”. Por esta vía marítima transita cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y una parte significativa del comercio de gas. El cierre o las restricciones en esta ruta energética podrían tener consecuencias inmediatas sobre los precios internacionales del crudo.

La entidad advierte que Irán podría utilizar el control de esta zona como una herramienta estratégica frente a Estados Unidos e Israel, lo que mantendría la volatilidad en el mercado energético.

Riesgos inflacionarios

El repunte del petróleo también podría trasladarse rápidamente a los precios al consumidor. Según estimaciones de Morgan Stanley Research, un aumento del 10% en el precio del crudo derivado de un shock de oferta podría elevar la inflación en Estados Unidos alrededor de 0,35 puntos porcentuales en los próximos tres meses. En este contexto, los inversores temen que el encarecimiento de la energía complique los planes de la Reserva Federal (Fed) de recortar las tasas de interés.

“Cuanto más suban los precios de la energía —y cuanto más tiempo permanezcan elevados— mayores serán las consecuencias para el crecimiento global”, explicó Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote Bank.

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Impacto en el consumo

Morgan Stanley también advierte que el impacto del aumento de los precios energéticos en el consumo suele aparecer con cierto retraso. “Nuestro análisis muestra que el consumo real comienza a disminuir entre dos y tres meses después del shock de precios y puede permanecer deprimido durante otros cinco o seis meses”, explicó Sarah Wolfe, estratega temática y macroeconómica de Morgan Stanley Wealth Management.

En una primera etapa, los hogares pueden recurrir a sus ahorros para sostener el gasto, pero con el tiempo el aumento del costo de la energía termina afectando el poder adquisitivo.

Un riesgo geopolítico más persistente

Para la entidad, uno de los cambios estructurales más importantes es que el riesgo geopolítico se está convirtiendo en un factor permanente en los mercados. “Desde una perspectiva a largo plazo, los inversores deben recordar que el riesgo geopolítico se está convirtiendo en un elemento persistente del contexto, no solo episódico”, señaló Morgan Stanley.

Según el informe, este nuevo escenario podría llevar a los inversores a considerar un mundo en el que los bloques regionales, la competencia estratégica y las tensiones geopolíticas influyan cada vez más en la asignación de activos y en las primas de riesgo.

En ese marco, la entidad recomienda evaluar una mayor exposición a sectores vinculados al aumento del gasto público en seguridad y defensa. “En 2026, considere aumentar la exposición a temas como defensa, seguridad, aeroespacial y resiliencia industrial, donde el gasto gubernamental puede impulsar la demanda durante varios años”, concluye Morgan Stanley.

De acuerdo con la entidad, estos sectores podrían beneficiarse en un contexto de mayores tensiones geopolíticas y aumento del gasto militar, especialmente si Estados Unidos decide ampliar su presupuesto de defensa en medio del conflicto.

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