Por qué se desplomó el riesgo país y cuál es la meta deseada por el Gobierno

tupacbruch
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Por qué se desplomó el riesgo país y cuál es la meta deseada por el Gobierno

El detonante de la importante caída fue que este miércoles la calificadora Standard & Poor’s anunció una mejora en la nota crediticia de la Argentina, elevándola desde CCC+ hasta B-. La decisión impulsó una rápida reacción positiva en el mercado, en una señal de que los mercados recibieron la novedad con optimismo y que se tradujo de inmediato en una suba de los bonos soberanos.

Cuando una calificadora de esa envergadura eleva la nota de un país, el mercado lo lee como una señal de que ese Estado tiene mayor capacidad y voluntad de honrar sus compromisos de deuda. Eso genera mayor demanda de sus bonos, los precios de esos títulos suben y, como consecuencia directa, el riesgo país baja.

Lo que le otorga mayor dinamismo a la flamante calificación, es que a principios de mayo, Fitch Ratings ya había dado un paso similar. Con este nuevo anuncio, dos de las tres grandes calificadoras internacionales mejoraron su visión sobre la deuda argentina en pocas semanas, lo que amplificó el efecto positivo sobre los mercados.

El riesgo país y los objetivos del Gobierno

La baja del riesgo país implica una compresión del costo de financiamiento para el país en un eventual regreso de Argentina a los mercados globales. Hasta acá el Gobierno decidió no volver a colocar bonos en Wall Street por las aún elevadas tasas de interés. El recorte actual reabre el debate sobre la conveniencia o no de dar el paso y avanzar en la refinanciación de futuros vencimientos.

Javier Milei y Luis Caputo pretenden colocar deuda en el exterior a una tasa que considere sostenible. Para eso, necesita que el riesgo país siga descendiendo. Por lo pronto, apunta a acercarse a los 400 puntos básicos, un umbral que permitiría al Tesoro financiarse en el exterior a tasas más competitivas a nivel internacional.

Por ahora, con el indicador debajo de los 450 puntos, el camino indicaría que avanza en esa dirección. Pero los analistas y el mercado aún quedan expectantes a los desafíos venideros, ya que la incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027 puede generar tensiones en el mercado en cualquier momento.

Inversiones: qué recomiendan los operadores tras la mejora de S&P

Para Marcos Montero, Sales Trader de Balanz, el upgrade tiene implicancias que van más allá del movimiento inmediato de precios. “Argentina acumula ahora dos calificaciones B- de las tres principales agencias, luego de que S&P se sumara a Fitch. Esto permite que grandes fondos institucionales que tenían restricciones para invertir en activos argentinos puedan comenzar a hacerlo, ampliando la base de demanda para los bonos soberanos”, explicó.

El especialista sostuvo que la mejora se apoya en “el equilibrio fiscal sostenido, la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos y la acumulación de más de u$s10.200 millones en compras netas por parte del BCRA durante 2026″.

En ese contexto, consideró que todavía hay recorrido para los bonos largos. “Esperamos una compresión especialmente pronunciada en el tramo largo de la curva. Nuestra principal recomendación sigue siendo el GD41, que es el bono con mayor descuento relativo y el que ofrece mayor potencial de apreciación si Argentina converge hacia valuaciones acordes a una categoría B-“, afirmó.

Por su parte, Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, señaló que el foco de los inversores continúa concentrado en la renta fija en dólares. “Los perfiles conservadores siguen priorizando bonos de corto plazo, como los Bopreales con vencimiento previo a 2027, que ofrecen rendimientos cercanos al 5% anual en dólares. Los inversores moderados continúan posicionándose en AL30 y AL35, mientras que los más agresivos encuentran valor en bonos largos como AL41 y GD46, que podrían beneficiarse de una mayor compresión del riesgo país”, indicó.

En renta variable, destacó que el mercado sigue privilegiando al sector financiero. “Las acciones que más interés generan son Grupo Financiero Galicia, Banco Macro y BYMA. Dentro de utilities, continúan destacándose Edenor y Ecogas“, sostuvo.

La mejora crediticia también coincidió con una nueva desaceleración de la inflación. El IPC nacional de mayo se ubicó en 2,1%, mientras que la inflación núcleo perforó el 2% por primera vez desde el inicio del actual programa económico.

Para Austin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, este escenario continúa favoreciendo las estrategias en pesos. “Con una inflación cercana al 2,1% y un dólar relativamente estable, seguimos viendo valor en estrategias de carry trade, aunque con una selección más fina de instrumentos”, explicó.

El ejecutivo destacó especialmente a los bonos CER de la parte media de la curva. “Permiten capturar tasa real positiva y, al mismo tiempo, mantener cobertura frente a una eventual persistencia inflacionaria. Dentro de esa estrategia nos gusta particularmente el TZXS8, que actualmente rinde alrededor de CER +7% TEA“, detalló.

No obstante, advirtió que la principal amenaza para este posicionamiento sigue siendo el frente cambiario. “Mientras el dólar siga contenido y la inflación mantenga una dinámica descendente, la parte media CER ofrece una combinación atractiva entre rendimiento y cobertura. El principal riesgo hacia adelante pasa por un eventual salto del tipo de cambio o un cambio en las expectativas de devaluación”, concluyó.

Montero también observó oportunidades tácticas en la curva dólar linked. Según explicó, la intervención del Banco Central como oferente de cobertura cambiaria generó distorsiones de precios que hoy permiten capturar rendimientos superiores a los del mercado mediante estrategias de arbitraje. En particular, destacó al bono dólar linked TZV26, cuya diferencia de valuación respecto de los contratos de dólar futuro permite construir posiciones sintéticas con retornos cercanos al 25% anual y cobertura cambiaria incorporada.

La mejora crediticia encontró además respaldo en un dato macro clave. La inflación de mayo se ubicó en 2,1%, mientras que la inflación núcleo desaceleró a 1,9%, su menor nivel desde septiembre. “La desinflación estuvo liderada por el componente núcleo, que bajó desde 2,3% en abril”, destacó Florencia Blanc, economista senior de Aldazabal.

De cara a los próximos meses, la especialista señaló que los indicadores de alta frecuencia apuntan a una inflación de entre 1,9% y 2,2% en junio y sostuvo que “el proceso de desinflación continuará, aunque de manera no lineal“, en línea con las expectativas que hoy descuenta el mercado.

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