El primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, presentó este jueves su carta de renuncia ante el presidente del Parlamento, después de que las autoridades electorales anunciaran el recuento final de las elecciones legislativas celebradas el domingo. El resultado dejó al bloque de centro-izquierda encabezado por los socialdemócratas con una mayoría parlamentaria estrecha y abrió el camino para que Magdalena Andersson intente formar un nuevo gobierno.
Según la autoridad electoral sueca, los partidos de centro-izquierda obtuvieron 176 escaños, frente a los 173 conseguidos por el bloque de centro-derecha que respaldaba al gobierno de Kristersson. El resultado todavía debe recibir la certificación formal, pero la ventaja opositora coloca a Andersson en posición de iniciar las negociaciones para formar una nueva administración.
Andersson, quien en 2021 se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo de primer ministro de Suecia, aseguró que el resultado representa un cambio de dirección para el país después de cuatro años de políticas gubernamentales centradas especialmente en el endurecimiento de las medidas contra la inmigración y el crimen.
”En los últimos tiempos hay quienes no se han sentido bienvenidos en nuestro país”, afirmó Andersson durante un discurso difundido a través de X. ”A ustedes quiero decirles: ahora comienza una nueva era. Eso es lo que el pueblo sueco ha votado”.

Sin embargo, la victoria electoral no garantiza una formación rápida del próximo gobierno. Andersson deberá negociar con varias fuerzas opositoras para conseguir suficiente respaldo parlamentario. Uno de los principales obstáculos es el Partido del Centro, que ha señalado que no está dispuesto a formar una coalición que incluya al Partido de Izquierda. Los Verdes también aparecen como un posible integrante de un futuro gobierno de centro-izquierda.
Los socialdemócratas ya comenzaron los contactos con otros partidos de la oposición. Los medios suecos informaron que la formación de Andersson invitó a otras fuerzas opositoras a mantener conversaciones, aunque no se conocieron detalles sobre los posibles acuerdos.
Mientras tanto, si Andersson no logra reunir los apoyos necesarios, el bloque de derecha podría intentar negociar con el Partido del Centro para formar una alternativa. Analistas citados en el contexto electoral consideran poco probable que esa formación cambie de posición, aunque el escenario continuará abierto durante las próximas semanas.

La líder de los Demócratas Cristianos y viceprimer ministra saliente, Ebba Busch, resumió la incertidumbre al señalar que todavía ”está por verse” qué ocurrirá a continuación.
El resultado supone además un revés para el Partido de los Demócratas de Suecia, formación de derecha que había sido un socio fundamental del bloque de Kristersson. El primer ministro había previsto incorporar a esta fuerza a una futura coalición para garantizar una mayoría parlamentaria, pero los Demócratas de Suecia registraron una caída en su porcentaje de votos por primera vez desde que ingresaron al Parlamento en 2010.
Con la renuncia de Kristersson, Suecia entra ahora en una etapa de negociaciones parlamentarias. Si el Parlamento rechaza a cuatro candidatos consecutivos para el cargo de primer ministro, la legislación establece que deberán celebrarse nuevas elecciones. Por el momento, Andersson deberá intentar convertir la mayoría electoral de 176 escaños en una mayoría parlamentaria capaz de sostener un nuevo Ejecutivo.

