Se reveló en las últimas horas el video de la cámara corporal de uno de los policías que intervino en el caso de Henry Nowak, el joven británico de 18 años que murió apuñalado en Southampton por Vickrum Digwa, el indio que intentó presentarse falsamente como víctima de un “ataque racista“.
La filmación, de contenido altamente angustiante, expone con crudeza el accionar de los inoperantes agentes de policía que llegaron al lugar del hecho. Mientras Nowak se desangraba en la vía pública, los policías no actuaron como si estuvieran frente a una emergencia médica, sino que tomaron como válida la versión del agresor e ignoraron sus lesiones.
En el video se observa que, mientras Henry agonizaba, un oficial pregunta con absoluta calma si alguien más había resultado herido. Digwa respondió que el joven le había quitado el turbante y que apenas tenía un pequeño moretón. Esa acusación, que luego fue desacreditada en el proceso judicial, terminó condicionando la reacción policial: procurar que el asesino no se sienta “discriminado” antes que atender a la victima.
Lejos de asistir correctamente al joven, los agentes decidieron moverlo de forma brusca, tomándolo de las manos y arrastrándolo, en lugar de disponer una camilla o una maniobra adecuada para una persona herida de gravedad. En ese momento, uno de los policías llegó a decirle: “No creo que te hayan apuñalado, amigo”, pese a que Nowak advertía que estaba herido y que no podía respirar.
La escena se vuelve todavía más grave cuando los oficiales proceden a esposarlo. Henry continuó alertando sobre sus heridas y su dificultad para respirar, pero la Policía avanzó con la detención como si se tratara del agresor y no de la víctima de un ataque mortal.
Mientras una oficial realizaba una revisión superficial en busca de heridas, otro agente le indicaba a un subordinado que simplemente libere a sus agresores: “Sólo haz que se retiren, toma sus datos y eso“, afirmó. Al mismo tiempo, el oficial le comunicaba a Nowak que estaba bajo arresto y comenzaba a leerle sus derechos.
Después de más de tres minutos, cuando Henry ya casi no podía hablar y parecía estar por vomitar, una oficial advirtió finalmente la gravedad de la situación y pidió una ambulancia. En la grabación se escucha que “sus pupilas ni siquiera están reaccionando“. Poco después, la filmación de la bodycam se corta en las versiones difundidas en redes sociales.
Luego de una indignación que trascendió al Reino Unido, la Justicia británica condenó este 1 de junio a Vickrum Digwa a prisión perpetua por el asesinato de Nowak, con una pena mínima de al menos dos décadas antes de poder solicitar la libertad condicional. También fue condenado por portar un arma blanca en la vía pública.

Durante el juicio se comprobó que Digwa atacó a Henry con un cuchillo ceremonial de gran tamaño y luego intentó justificar el crimen con una versión falsa de supuesta legítima defensa. Su madre, Kiran Kaur, también fue hallada culpable por encubrimiento, luego de retirar el arma utilizada en el asesinato para intentar esconderla.
El caso dejó al descubierto no solo la brutalidad del crimen, sino también una actuación policial marcada por la sumisión ante la inmigración y el wokismo, que terminó pesando más que los pedidos desesperados de auxilio. Henry no solo fue apuñalado: también fue tratado como culpable hasta los últimos minutos de su vida.
