Ucrania lanzó el mayor ataque con drones reportado hasta ahora contra la región de Moscú, en una ofensiva que dejó al menos dos personas muertas, varios heridos y daños en una de las principales instalaciones petroleras de la capital rusa, según informaron las autoridades. El ataque se produjo mientras Rusia celebraba la última jornada de sus elecciones parlamentarias y en medio de una nueva escalada de ataques contra infraestructura energética.
El alcalde de Moscú, Sergei Sobianin, afirmó que las fuerzas rusas derribaron más de 1.600 drones desde el sábado, incluidos unos 450 que se dirigían hacia la capital. El funcionario calificó la ofensiva como un ataque ”sin precedentes” y aseguró que su objetivo era alterar el desarrollo de las elecciones. Según Sobianin, las autoridades rusas lograron impedir ese supuesto propósito.
Varios drones alcanzaron las instalaciones de la refinería de Moscú, mientras que otro impactó contra un edificio residencial. Testigos citados por los medios reportaron explosiones y columnas de humo provenientes del área de la planta petrolera.
El gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobiov, confirmó dos fallecidos. Una mujer de 44 años murió después de que un dron impactara contra un edificio residencial de tres plantas en Sofyino, al sur de la capital. Otras cinco personas, entre ellas dos niños, resultaron heridas. En el distrito de Orekhovo-Zuevo, un hombre de edad avanzada murió cuando un dron alcanzó una vivienda particular.
Además, unas 400 personas, incluidos 70 niños, fueron evacuadas de un edificio de 21 pisos en el distrito de Ramenskoye. Varias viviendas sufrieron daños como consecuencia de la ofensiva.
La refinería de Moscú constituye un objetivo de importancia estratégica. La planta procesó 11,6 millones de toneladas métricas de petróleo en 2024 y produjo alrededor de 2,9 millones de toneladas de gasolina y 3,2 millones de toneladas de diésel. Ucrania sostiene que la instalación abastece más de un tercio del combustible utilizado en la región de Moscú y que parte de sus productos, incluidos combustible para aviación y diésel, son destinados a las fuerzas armadas rusas.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó que las fuerzas de Kiev atacaron una instalación petrolera considerada clave y un centro logístico en la región de Moscú. Según el mandatario, las operaciones afectan recursos económicos utilizados para sostener la maquinaria militar rusa. Funcionarios ucranianos afirmaron además que tres unidades importantes de la refinería resultaron dañadas.
Los ataques contra instalaciones energéticas se han convertido en una parte central de la estrategia de ambos bandos. Ucrania ha atacado repetidamente refinerías, depósitos y otros centros vinculados al suministro energético ruso, mientras Moscú continúa golpeando instalaciones de generación eléctrica y transporte en territorio ucraniano.
Las ofensivas también han tenido consecuencias sobre el mercado interno ruso. Los ataques ucranianos han reducido parte de la capacidad de refinación del país, contribuyendo a problemas de abastecimiento, aumentos en los precios de los combustibles y largas filas en estaciones de servicio de distintas regiones.

La nueva ofensiva ocurrió pese a que el presidente estadounidense Donald Trump afirmó recientemente que Rusia y Ucrania habían acordado detener los ataques contra infraestructura energética. Sin embargo, ambas partes han continuado realizando operaciones de este tipo durante la última semana.
En paralelo, Rusia llevó a cabo nuevos ataques contra Ucrania. Autoridades ucranianas informaron de nueve muertos, incluidos tres niños, durante ofensivas registradas en las regiones de Kyiv y Sumy. En Fastiv, una madre y sus dos hijos murieron en un ataque ruso. En la región de Sumy, cuatro personas fallecieron cuando un dron alcanzó el vehículo en el que viajaban.
Rusia también atacó un monasterio en la región de Jersón, donde murió un miembro del clero y otras cuatro personas resultaron heridas.

La ofensiva contra Moscú tuvo además repercusiones sobre el transporte aéreo. Los aeropuertos de Sheremétievo y Vnúkovo aplicaron restricciones temporales durante la noche, aunque las operaciones fueron restablecidas posteriormente y las autoridades advirtieron sobre posibles retrasos.
El ataque coincidió finalmente con la última jornada de las elecciones parlamentarias rusas, un proceso controlado por el Kremlin que ha sido cuestionado por críticos por falta de condiciones consideradas libres, transparentes y competitivas. Al mismo tiempo, Estados Unidos endureció su presión económica sobre Moscú: Trump firmó una legislación que permite imponer aranceles de hasta 100% a grandes compradores de petróleo y gas rusos, incluidos China e India.
