El viceprimer ministro ruso, Alexandr Nóvak, había reconocido el viernes que tres refinerías y un complejo de procesamiento de gas fueron atacados durante la noche anterior. Aunque aseguró que las defensas antiaéreas funcionaron y que los daños fueron limitados, advirtió que las ofensivas podrían afectar los volúmenes de exportación de diésel.
Según el Ministerio de Defensa ruso, durante la última noche fueron derribados 433 drones ucranianos de largo alcance sobre 19 regiones del país. Las autoridades también informaron de ataques en las regiones de Briansk y Rostov.

Pese a los nuevos ataques, el Kremlin descartó que las ofensivas contra las refinerías vayan a poner en peligro las negociaciones de paz. El portavoz presidencial Dmitri Peskov afirmó que las operaciones no modifican la posición rusa respecto de las conversaciones.
La sucesión de ataques vuelve a colocar a la infraestructura energética en el centro del conflicto. Mientras Ucrania busca reducir la capacidad económica y logística de Rusia, Moscú intenta proteger sus instalaciones y mantener sus exportaciones de combustibles.
