El oro vuelve a ocupar un lugar central entre las apuestas de Wall Street. Michael Hartnett, estratega de Bank of America (BofA), mantiene al metal precioso como su cobertura preferida frente a los riesgos de un debilitamiento del dólar estadounidense, en momentos en que los fondos vinculados al oro registran su mayor entrada de capitales desde comienzos de año.
De acuerdo con los últimos datos de flujos relevados por BofA, los fondos de oro recibieron u$s6.300 millones en una semana, el mayor ingreso desde enero de 2026. El movimiento se produjo en un escenario en el que los inversores también destinaron u$s25.400 millones a efectivo, u$s23.800 millones a bonos y u$s16.100 millones a acciones.
Para Hartnett, el atractivo del oro forma parte de una estrategia más amplia que denomina “Anything but the dollar” (“Cualquier cosa menos el dólar”), orientada a posicionarse en activos capaces de beneficiarse o brindar cobertura ante una pérdida de valor de la moneda estadounidense.
En ese sentido, el estratega sostuvo que la “operación es estar largo en oro… sigue siendo la mejor cobertura contra la devaluación del dólar, el colapso de los bonos, la inflación de activos y la política de populismo capitalista frente al populismo socialista de la década de 2020”.

¿Oro o dólar? la elección de los inversionistas en medio del temblor en los bonos
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Por qué Bank of America sigue mirando al oro
La recomendación aparece en un contexto de fuerte posicionamiento de los inversores y de búsqueda de cobertura frente a distintos riesgos macroeconómicos. Para Hartnett, el oro ofrece protección no solamente frente a una depreciación del dólar, sino también ante un escenario de inflación de activos o un deterioro del mercado de bonos.
El fuerte ingreso de dinero hacia los fondos vinculados al metal muestra que esa estrategia está ganando espacio entre los inversores. Los u$s6.300 millones captados en la última semana representaron el flujo más elevado en siete meses.
La estrategia de BofA, sin embargo, no se limita al oro. El banco considera que un escenario de debilidad de la moneda estadounidense también podría favorecer a los activos de mercados emergentes.
Dentro de ese universo, la entidad puso particularmente el foco sobre América Latina y señaló a las elecciones presidenciales de Brasil del próximo 4 de octubre como uno de los acontecimientos que podrían definir el rumbo de los mercados de la región.
Según BofA, los activos latinoamericanos respondieron favorablemente ante triunfos electorales de candidatos percibidos por el mercado como más favorables para las empresas. El banco destacó que las siete elecciones presidenciales realizadas desde enero de 2025 fueron ganadas por candidatos de derecha o con tendencias hacia la derecha.
Dónde está entrando el dinero de los inversores
Más allá del oro, los últimos flujos relevados por Bank of America mostraron una fuerte demanda por activos considerados de mayor calidad. Los bonos con grado de inversión recibieron u$s10.600 millones, el mayor ingreso de las últimas cinco semanas.
Las acciones europeas también captaron capitales, con entradas por u$s1.200 millones, su mejor registro desde febrero. El movimiento fue diferente en otros mercados. Las acciones chinas registraron retiros por u$s14.500 millones, las mayores salidas desde mayo, mientras que los fondos tecnológicos sufrieron rescates por u$s1.200 millones.
BofA advierte por un mercado “excesivamente alcista”
A pesar de mantener su apuesta por el oro, Bank of America también encendió una señal de cautela sobre el posicionamiento general de los inversores.
El indicador Bull & Bear de BofA cayó desde 9,7 hasta 9,3 puntos, como consecuencia de menores flujos hacia activos de alto rendimiento y salidas de los sectores tecnológico y de salud. Pese al retroceso, el banco considera que el posicionamiento continúa siendo “excesivamente alcista”.
BofA advirtió además que “la ‘codicia’ siempre es más difícil de revertir que el ‘miedo’” y señaló que, históricamente, para terminar con un mercado alcista suele ser necesaria una combinación de posicionamiento excesivo, expectativas demasiado optimistas sobre las ganancias corporativas y un endurecimiento de la política económica.
