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También se emitió una alerta para la declaración temprana de criptomonedas ante el Seniat.
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La cotización de USDT sigue siendo una referencia para parte del comercio en Venezuela.
«Venezuela está candela, mi compadre». Así reza la parte de una canción del famoso intérprete venezolano -lastimosamente ya fallecido- Tyrone González, alias Canserbero. Y aunque la letra de esa pieza trata de otros eventos que caracterizan a mi país, estoy convencido de que esa frase puede aplicarse fácilmente al ecosistema de bitcoin (BTC) y criptomonedas que, en los últimos 3 meses, ha vivido una notable intensidad.
Desde una distorsión cambiaria que rememora a la que se vivió en la década anterior, pasando por medidas para favorecer la adopción de criptomonedas, hasta la confirmación de la omnipresencia de la stablecoin USD Tether (USDT), el país caribeño experimentó, durante el primer trimestre de 2026, movimientos que sacudieron -y despertaron- a un gigante dormido.
CriptoNoticias, como es usual, ha estado ahí. Siguiendo cada actualización y novedad sobre el país petrolero, ha reportado cómo el ecosistema venezolano de criptomonedas se sacudió en las últimas 12 semanas, llamando la atención de las más grandes empresas de criptomonedas del mundo, como es el caso de Binance y Bybit, además de Bitfinex.
Acompáñame en este recorrido por el primer trimestre del año en Venezuela:
La «bicicleta cambiaria» y el fantasma de los cupos Cadivi
Durante los primeros tres meses del año, se ha masificado un fenómeno denominado popularmente como la «bicicleta cambiaria». Esta práctica, que guarda similitudes operativas con la antigua «raspadera» de cupos (dólares asignados) de la extinta Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) en 2014, consiste en un ciclo de arbitraje que aprovecha la brecha entre el tipo de cambio oficial del dólar estadounidense y el mercado paralelo.
Los usuarios adquieren divisas electrónicas en la banca nacional (como Banco de Venezuela o Bancamiga) a tasas cercanas a la oficial. Posteriormente, movilizan esos fondos hacia wallets panameñas como Zinli o Wally para comprar USDT en plataformas P2P. Al liquidar estos activos nuevamente a bolívares en el mercado informal, los operadores obtienen diferenciales de ganancia que han llegado a superar el 30%.
Especialistas consultados por este medio, como el economista Daniel Peláez, advierten que esta especulación masiva genera un «ruido» peligroso ante los reguladores.
La saturación de estas vías llegó a provocar que el costo de adquisición de USDT mediante fintechs panameñas se disparara hasta un 10% por encima de la paridad, afectando a quienes utilizan estas herramientas para remesas o ahorro.

BPay Global: ¿solución o mayor dependencia bancaria?
En este contexto, la habilitación de BPay Global por parte de Binance en Venezuela ha surgido como un hito para el sector. Esta herramienta permite comprar bitcoin y otros activos directamente con tarjetas de débito o crédito vinculadas a cuentas en dólares de la banca local, eliminando intermediarios.
Aunque la medida busca profesionalizar el acceso a la moneda digital, economistas como Daniel Arráez sugieren que el impacto sobre la bicicleta cambiaria podría ser limitado. Los puntos críticos identificados son:
- Límites transaccionales: las restricciones bancarias (aproximadamente USD 1.000 diarios y USD 8.500 anuales) actúan como un cuello de botella.
- Vigilancia extrema: BPay exige requisitos de verificación rigurosos (RIF, declaraciones de impuestos y estados de cuenta), lo que aumenta la exposición ante entes de control.
- Segmentación: se prevé una división entre usuarios con acceso a banca internacional y aquellos que seguirán dependiendo del comercio P2P.

Riesgos operativos y seguridad del usuario
La presión de la «bicicleta» ha empezado a pasar factura a los usuarios comunes. En marzo, se multiplicaron las denuncias contra la wallet Zinli por bloqueos preventivos y fondos no acreditados tras recargas desde la banca venezolana.
Sin embargo, los términos de servicio advierten que la empresa puede suspender cuentas sin previo aviso ante actividad sospechosa, como patrones de recarga masiva.
Especialistas como Daniel Peláez señalan que estas prácticas terminan afectando a «justos por pecadores», limitando herramientas vitales para el ciudadano común.
Paralelamente, Binance Latinoamérica emitió alertas sobre estafas de «alquiler de cuentas». Delincuentes ofrecen hasta 40 USDT por hora a cambio de ceder el acceso a la plataforma, una práctica que viola los términos de servicio y pone en riesgo la identidad legal del usuario.
El exchange subrayó que compartir credenciales viola sus términos de servicio, puede derivar en la suspensión permanente y pone en riesgo la identidad legal del titular ante posibles actividades ilícitas realizadas por terceros.
USDT: la referencia omnipresente del mercado
En este escenario de distorsiones, la stablecoin USDT se ha consolidado como una referencia omnipresente para el comercio y la fijación de precios en Venezuela. Su cotización ha experimentado un ascenso sostenido, aumentando un 23% desde enero hasta la fecha, al pasar de 539 bolívares a un promedio de 660 bolívares.
A la par de este movimiento en el mercado de activos digitales, el dólar oficial arbitrado por el Banco Central de Venezuela (BCV) registró un incremento aún más agresivo del 61% en el mismo periodo, subiendo de 297 bolívares a 467 bolívares en apenas tres meses.
Este comportamiento cambiario ocurre en un contexto de alta emisión monetaria. Según datos del BCV, la liquidez en bolívares ha aumentado un 60,5% desde que inició el año, pasando de 93.991 millones a 150.900 millones de bolívares, lo que presiona la demanda de activos de refugio.

El cierre del ciclo fiscal: declarar bitcoin es obligatorio
El trimestre concluye con un recordatorio sobre las obligaciones tributarias. El próximo 31 de marzo vence el plazo para declarar el Impuesto Sobre la Renta (ISLR) del ejercicio 2025 ante el Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (Seniat).
Bajo la normativa vigente, cualquier persona natural que haya generado ingresos superiores a un promedio mensual de entre 30 y 40 USDT estando en Venezuela por más de 183 días, debe reportar sus ganancias por concepto de enajenación de activos digitales. La omisión de estos ingresos se considera defraudación y puede acarrear multas de hasta el 300% del tributo omitido.
La formalización de estas rentas, según especialistas, es la única vía para garantizar la seguridad jurídica y la trazabilidad de los fondos ante el sistema financiero tradicional, en un mercado venezolano que camina forzosamente hacia una mayor transparencia regulatoria.

¿Qué esperar para el resto del año en Venezuela?
El primer trimestre de 2026 cierra con un mensaje claro para el mercado venezolano: la era del «salvaje oeste» en los activos digitales está llegando a su fin. La integración de pasarelas reguladas como BPay Global y la presión fiscal del Seniat están obligando a los usuarios a profesionalizar sus operaciones.
La perspectiva para los próximos meses del año 2026 apunta a una mayor adopción de herramientas de cumplimiento y una consolidación de las monedas digitales como el eje central de la economía privada en Venezuela.
Ello, aun cuando economistas como Luis Oliveros, decano de la facultad de Economía de la Universidad Metropolitana (Unimet), así como Luis Vicente León, director de la firma de análisis socioeconómico Datanálisis, piensan que el ecosistema de criptomonedas perderá fuerzas en Venezuela producto de los acuerdos petroleros entre el país y Estados Unidos.
El desafío para el ciudadano de a pie será, en todo caso, navegar entre la oportunidad de arbitraje que ofrecen las distorsiones y la necesidad de formalización que exige un Estado cada vez más vigilante de la riqueza digital.
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