Introducción
El gobierno de Venezuela, en un intento por garantizar los derechos socioeconómicos de su población, está tomando medidas para controlar la inflación que ha estado en constante aumento desde principios de año. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha anunciado que presentará un proyecto de ley sobre el sistema de precios acordados ante la Asamblea Nacional.
Control de Precios en Venezuela
Durante una jornada de atención integral en Petare, estado Miranda, Rodríguez enfatizó que el Ejecutivo venezolano no permitirá el alza desmedida en productos básicos. “Vamos garantizando precios no especulativos. La especulación no la vamos a permitir”, declaró, instando al sector industrial y ganadero a priorizar el abastecimiento con artículos nacionales a precios solidarios. Esta medida se toma con el objetivo de “garantizar los derechos socioeconómicos” de la población.
Esta medida surge en un momento crítico para la economía venezolana. Según el economista Asdrúbal Oliveros, la inflación en el país superó el 10% durante la última semana, registrando el nivel más alto desde el año 2022. Este repunte en los precios de bienes y servicios coincide con una creciente incertidumbre política que ha ejercido una presión inmediata sobre el mercado cambiario, mermado el poder adquisitivo de quienes perciben ingresos en moneda local.
Oliveros advierte que, sin una normalización del flujo de divisas hacia el sistema bancario, será “imposible aspirar a una estabilidad de precios”. Para el especialista, la entrada de moneda extranjera es necesaria, aunque insuficiente por sí sola, para sanear una economía golpeada por el deterioro monetario.
El Control de Precios: ¿Una Solución o un Problema?
Desde una perspectiva económica austriaca, el control de precios suele ser interpretado como una distorsión de las señales del mercado. El entusiasta de bitcoin, Saifedean Ammous, en su obra “El Patrón Bitcoin”, explica que estos mecanismos suelen ser contraproducentes. “El simple hecho de imponer un valor evita que el proceso de mercado permita que los precios coordinen las decisiones de consumo y producción, lo que da lugar a la inevitable escasez”, señala el autor.
En general, las implementaciones de este tipo han generado resultados similares en diversas geografías. Casos recientes en Argentina y episodios históricos en la Unión Soviética demuestran que, al fijar precios por debajo del equilibrio de mercado, la oferta disminuye.
Históricamente, los países que han evitado la escasez bajo este esquema lo han logrado convirtiendo la medida en un recurso temporal o de emergencia, nunca permanente. Israel, en 1985, tuvo éxito porque acompañó el control con un recorte drástico del gasto público. En los Estados Unidos (1940) evitaron el desabastecimiento masivo mediante un estricto racionamiento y subsidios durante la Segunda Guerra Mundial. Y en Japón (1973) se utilizó de forma quirúrgica y breve para frenar el pánico.
En estos casos, la oferta no colapsó porque el control no fue una herramienta aislada, sino parte de un plan integral que atacaba la raíz del problema o compensaba a los productores.
Conclusión
El control de precios puede ser una herramienta efectiva para combatir la inflación y proteger los derechos socioeconómicos de la población. Sin embargo, su implementación debe ser cuidadosa y considerar las condiciones económicas y políticas del país. En el caso de Venezuela, será crucial observar cómo se desarrolla esta medida y su impacto en la economía del país.
