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El líder de Ethereum reclama por redes L2 con eficiencias específicas.
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Buterin pide que la conexión con Ethereum refleje una integración técnica real.
«Construyan algo que aporte algo realmente nuevo. Di algunos ejemplos: privacidad, eficiencia específica por aplicación, latencia ultra baja, pero mi lista está lejos de ser completa». Con esa frase, publicada el 5 de febrero, Vitalik Buterin volvió a arremeter sobre el rumbo de las redes de segunda capa (L2) en Ethereum.
El mensaje de Buterin no fue aislado: profundizó críticas anteriores que ya habían sido reportadas por CriptoNoticias días antes y apuntó directamente a un patrón que, a su juicio, domina el desarrollo reciente del ecosistema.
Ese patrón señalado por el desarrollador tiene que ver con la proliferación de cadenas compatibles con la Máquina Virtual de Ethereum (EVM) que replican el mismo diseño técnico y narrativo de otras redes.
El resultado de esa proliferación, según Buterin, es un ecosistema donde muchas L2 terminan haciendo lo mismo: ejecutar cualquier tipo de transacción de forma más barata y rápida, sin diferenciarse por un propósito concreto. Además, esa división fragmenta el ecosistema.
En su diagnóstico, conectar a Ethereum «otra cadena EVM más» mediante un puente optimista se volvió un atajo cómodo, repetido durante demasiado tiempo. Este tipo de conexión, pensada para trasladar fondos entre redes, introduce demoras deliberadas antes de completar las transferencias, una fricción que, según Buterin, limita la experiencia del usuario y no justifica la repetición de ese modelo.
Frente a ese esquema, Buterin expresó en 2021, y lo reafirmó en enero de 2026, su preferencia por los zk-rollups, un tipo de L2 que utilizan pruebas criptográficas para demostrar la validez de las transacciones y permite una relación más directa y eficiente con la capa base.
«No necesitamos más cadenas EVM copiadas, y definitivamente no necesitamos más capas base nuevas», escribió, descartando tanto la proliferación de L2 genéricas como la creación de nuevas cadenas de primer nivel.
La crítica de Vitalik a la comodidad
Aunque Vitalik no utiliza la palabra «pereza» de forma literal, su texto está atravesado por conceptos que apuntan en esa dirección.
Habla de haberse «acomodado», de repetir fórmulas conocidas y de haber agotado la imaginación colectiva. No se trata, según su planteo, de una falta de capacidad individual, sino de incentivos estructurales que empujan a los equipos a elegir el camino más corto.
Uno de esos factores es la dependencia de herramientas existentes. El stack EVM, es decir, el conjunto de herramientas, lenguajes y estándares que permiten ejecutar contratos inteligentes en Ethereum, ofrece un entorno probado, con librerías maduras y desarrolladores disponibles, lo que reduce riesgos técnicos.
A eso se suma la presión por lanzar rápido, impulsada por ciclos de financiación y expectativas de retorno del capital de riesgo, que premian la velocidad por sobre la experimentación profunda.
En ese contexto, copiar un diseño conocido resulta más sencillo que explorar arquitecturas nuevas.
Ethereum escala, pero no lo resuelve todo
Otro punto central del mensaje es que Ethereum está escalando su propia capa base. La evidencia de ello es que, como lo notificó CriptoNoticias, la L1 está en máximos históricos en transacciones diarias y, al mismo tiempo, sus comisiones de red en niveles históricamente bajos.
Este comportamiento se debe a mejoras técnicas, como la propuesta denominada EIP-4844 incluida en la actualización Dencun, de marzo 2024. Esta EIP optimizó la gestión de grandes volúmenes de datos en Ethereum al crear los blobs, el espacio que usan las L2 para almacenar su información fuera de la red principal. Al reducir la competencia por espacio dentro de los bloques, la actualización ayuda a mantener comisiones bajas incluso con alta actividad en la red.
Junto con el nivel de transacciones y de bajas tarifas, la actividad on-chain de Ethereum reflejan un crecimiento significativo. Por ejemplo, la cantidad de wallets activas, el staking de la red, el volumen de stablecoins, entre otros.
Además de todo ello, la capa base de Ethereum, afirmó su cofundador, ampliará su espacio de bloques compatible con EVM. Esto ocurrirá, principalmente, como producto del crecimiento del límite de gas por bloque, lo que permite añadir cada vez más operaciones en cada bloque.
Ese enfoque, sin embargo, no está exento de debate dentro del ecosistema. Algunos desarrolladores advierten que elevar el límite de gas podría aumentar los requisitos de hardware para operar nodos, encarecer su funcionamiento y, en consecuencia, incrementar los riesgos de centralización en la red.
Si bien el crecimiento de espacio de bloques no será infinito ni está exento de tensiones, Vitalik reconoció que industrias como la inteligencia artificial (IA) demandarán aún más capacidad y menor latencia. Aun así, sostuvo que el incremento del espacio por bloque será suficiente como para cuestionar la necesidad de multiplicar infraestructuras redundantes.
Desde esa perspectiva, lanzar nuevas L2 solo para «aliviar» a Ethereum pierde sentido. La pregunta pasa a ser otra: ¿qué aporta esa red que la L1 no puede, o no debería, ofrecer directamente?
Para Vitalik, la respuesta no está en métricas como transacciones por segundo (TPS), sino en funciones específicas que amplíen las capacidades del ecosistema.
Dos caminos válidos para innovar
En su mensaje, Vitalik delineó dos enfoques que considera razonables.
El primero son las llamadas cadenas de aplicación, donde los componentes críticos, como cuentas o emisión, residen en Ethereum, mientras que la ejecución se traslada a una L2 especializada.
El segundo corresponde a infraestructuras institucionales que, sin ser Ethereum ni aspirar a neutralidad total, aportan transparencia algorítmica verificable, por ejemplo, en registros públicos o plataformas digitales.
Ambos modelos, sostuvo, pudieran ser sinérgicos con Ethereum si explicitan su rol y no intentan presentarse como algo que no son.
Bajo ese marco, algunas iniciativas recientes parecen alinearse con el llamado de Buterin. Aunque no lo menciona, un ejemplo es Payy Network, una L2 lanzada el 4 de febrero sobre Ethereum con un objetivo específico: habilitar pagos privados con stablecoins.
Esa red no busca competir con la L1 en términos computacionales, sino ofrecer confidencialidad, costos bajos y finalidad rápida en un tipo de transacción puntual.
La mención no implica un respaldo explícito de Vitalik, pero sí ilustra el tipo de enfoque que su mensaje sugiere: menos repetición y más especialización.
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