La historia de la bolsa estadounidense muestra que existe una estrategia de inversión que, más que anticipar el próximo derrumbe, busca atravesarlo: mantener las inversiones durante períodos prolongados y evitar intentar adivinar el momento exacto de entrada y salida.
El contexto actual vuelve a poner esa discusión sobre la mesa. El S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq Composite acumularon una baja cercana al 2% durante el último mes, mientras que alrededor del 40% de los inversores espera que el mercado siga cayendo durante los próximos seis meses, según la encuesta semanal de la American Association of Individual Investors.
Pero los antecedentes históricos ofrecen una perspectiva diferente. Desde 1919, todos los períodos de 20 años del S&P 500 terminaron con retornos totales positivos, de acuerdo con un análisis de Crestmont Research.
Esto implica que, independientemente del punto de entrada elegido durante el último siglo, mantener una inversión durante dos décadas terminó generando ganancias.
Las crisis que no pudieron frenar a la bolsa
El dato cobra mayor relevancia al considerar que desde 2000 el mercado atravesó algunas de las crisis más importantes de la historia reciente: el estallido de la burbuja puntocom, la Gran Recesión y el desplome provocado por la pandemia de Covid-19.
Aun así, un inversor que hubiera colocado u$s10.000 en un ETF o fondo indexado al S&P 500 en enero de 2000 y simplemente hubiera mantenido la posición habría acumulado un retorno total cercano al 745%, transformando aquella inversión inicial en aproximadamente u$s84.500.
Otros datos refuerzan la importancia de permanecer invertido. Desde 1985, el S&P 500 atravesó 19 correcciones, de las cuales cinco se convirtieron en mercados bajistas.

Desde 1919, todos los períodos de 20 años del S&P 500 terminaron con retornos totales positivos, de acuerdo con un análisis de bolsa de Crestmont Research.
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Eso equivale aproximadamente a una corrección cada dos años y a un bear market cada ocho años. Después de entrar en territorio de corrección, el índice registró un retorno mediano de 16% durante los siguientes 12 meses; después de ingresar en un mercado bajista, el retorno mediano a un año fue de 17%.
Incluso invertir justo antes de una crisis no necesariamente implica quedar atrapado durante años. Una inversión realizada el 9 de octubre de 2007, antes de la crisis financiera global, habría acumulado un retorno de 109% durante los siguientes 10 años.
En el caso de una inversión realizada el 19 de febrero de 2020, apenas antes del crash provocado por el coronavirus, el rendimiento durante el año posterior habría sido del 25%.
La clave no es sobrevivir a cualquier acción
La estrategia de largo plazo, sin embargo, tiene una condición: no alcanza con permanecer invertido; también importa qué se compra.
Las crisis pueden destruir compañías con ingresos débiles, ventajas competitivas poco sostenibles o problemas financieros. Por eso, la diversificación y la selección de empresas con balances sólidos, negocios rentables y capacidad para atravesar ciclos económicos resultan fundamentales.
