“1 de cada 4 Argentinos Afectados por Ciberdelincuencia: Informe 2021”

tupacbruch
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“1 de cada 4 Argentinos Afectados por Ciberdelincuencia: Informe 2021”

Introducción

Casi un cuarto de los argentinos (24,9%) han sido víctimas de algún tipo de ciberdelito, según un estudio del Instituto de Seguridad y Criminología de Insight 21, el “think tank” de la Universidad Siglo 21. El estudio, que se basó en una muestra de 1.050 personas de entre 18 y 65 años en siete ciudades del país, reveló que el fraude y la estafa digital son las formas más comunes de ciberdelito, seguidas por la suplantación de identidad y el robo de información personal o financiera.

La brecha entre el conocimiento y la acción

A pesar de que el 75,3% de los encuestados afirmó adoptar alguna práctica de ciberseguridad, el estudio encontró una preocupante discrepancia entre lo que las personas dicen saber y lo que realmente hacen. Por ejemplo, el 43,8% de los que recibieron una solicitud de datos personales a través de canales digitales proporcionó la información solicitada, ya sea en su totalidad o parcialmente. Esta contradicción entre la percepción de riesgo y el comportamiento real es un aspecto central del informe.

El alcance del problema

El estudio también reveló que el fenómeno del ciberdelito es más amplio que la cifra de victimización directa. El 56,7% de los encuestados dijo conocer a alguien cercano que también fue víctima de un ciberdelito. De todos los casos registrados, el 55% fueron delitos consumados y el 45% fueron intentos de delito. Entre aquellos que sufrieron un ataque efectivo, el 58% reportó consecuencias que afectaron sus prácticas digitales posteriores.

Los fraudes digitales más comunes en Argentina

El fraude y la estafa digital encabezan la lista de ciberdelitos en Argentina, representando el 41% de los casos. La suplantación de identidad ocupa el segundo lugar con el 29%, seguida por el robo de información personal o financiera con el 14,5%. El acoso, chantaje o extorsión virtual representan el 4,8% de los casos.

¿Cómo contactan los ciberdelincuentes a sus víctimas?

Las redes sociales son el principal canal de contacto para los ciberdelincuentes, representando el 52,3% de los contactos iniciales. Las llamadas telefónicas ocupan el segundo lugar con el 28,4%. El canal de contacto predominante varía según la edad de la víctima. Entre los jóvenes de 18 a 29 años, las redes sociales son el principal medio de contacto (42%), mientras que entre los adultos mayores de 30 años, WhatsApp es el medio más común (46%).

¿Qué datos buscan los ciberdelincuentes?

Los ciberdelincuentes suelen solicitar claves de acceso bancarias (32,2%) y el Documento Nacional de Identidad (30%). A pesar de la percepción de riesgo declarada por los encuestados, el 24,6% proporcionó todos los datos solicitados y el 19,2% proporcionó parte de ellos.

¿Quiénes son los más vulnerables al ciberdelito en Argentina?

Los adultos económicamente activos de 30 a 49 años son los más afectados por el ciberdelito, representando el 36% de los casos. Le siguen el grupo de 50 a 64 años con el 33%, los jóvenes de 18 a 29 años con el 21% y los mayores de 65 años con el 10%.

¿Qué ciudades registran más ciberdelitos en el país?

La Capital Federal concentra el 33,1% de los casos, el porcentaje más alto del estudio. En el extremo opuesto, la ciudad chubutense de Comodoro Rivadavia registra el 4,9%, los índices más bajos del estudio.

¿Qué medidas de prevención toman los argentinos?

El 75,3% de los encuestados declara implementar alguna práctica preventiva. Las más frecuentes son la negativa a responder a contactos desconocidos (58,5%), el uso exclusivo de plataformas oficiales para compras (37,5%) y el cambio regular de contraseñas o uso de claves seguras (31,2%).

Conclusión

El estudio concluye que la ciberdelincuencia es un fenómeno dinámico y en expansión que requiere políticas de prevención integrales. Entre las recomendaciones se incluyen el fortalecimiento de programas de alfabetización digital en los ámbitos educativos, laborales y comunitarios; el desarrollo de políticas de ciber prevención diferenciadas según los perfiles de población más expuestos; y la coordinación entre organismos públicos para una respuesta articulada.

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