Luego de un mes de julio que terminó sin sobresaltos cambiarios y con una variación acotada del dólar oficial en el segmento mayorista, el mercado comenzó a recalibrar sus expectativas para agosto. Si durante el último mes el tipo de cambio estuvo condicionado por factores estacionales, tales como una menor liquidación del agro, el cobro del aguinaldo, las vacaciones de invierno y el incremento de las importaciones energéticas, ahora la atención parece desplazarse hacia el escenario internacional y la consistencia del programa económico que impulsa el Gobierno.
El consenso entre los analistas es que buena parte de los factores domésticos ya fueron absorbidos por los precios. Frente a esto, la evolución local del precio de la divisa estadounidense parecería depender ahora más de su fortaleza a nivel global, del comportamiento de las monedas regionales y de la capacidad del equipo económico para sostener las tres principales anclas macroeconómicas: la cambiaria, la fiscal y la monetaria.
En esa línea se ubica Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras. “Por ahora, el escenario más probable para el tipo de cambio en agosto será un desempeño ligado al contexto internacional”, aseguró en diálogo con Ámbito. “Creo que el mercado tomó una cantidad de cobertura suficiente para las condiciones actuales”, añadió el especialista, quien entiende que, de no mediar alguna sorpresa en el escenario político, no existen razones para pensar que el tipo de cambio pueda dar un salto por factores internos, aunque tampoco observa un tipo de cambio real tendiendo a apreciarse aún más.
Un paquete para reforzar las anclas
La última semana también dejó señales que fueron bien recibidas por parte de la City. El Gobierno anunció un amplio paquete de reformas monetarias, fiscales y financieras que apunta a consolidar el proceso de estabilización. Entre las principales iniciativas figura la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), que busca devolverle un mandato exclusivo de estabilidad de precios, prohibir el financiamiento monetario al sector público y limitar la transferencia de utilidades al Tesoro.
A su vez, la propuesta forma parte de un esquema más amplio destinado a reducir la posibilidad de que futuros desequilibrios fiscales vuelvan a financiarse mediante emisión monetaria, uno de los principales factores detrás de los procesos inflacionarios que atravesó la Argentina durante las últimas décadas.
Para Eric Ritondale, economista jefe de Puente, el proyecto representa un avance institucional relevante, aunque su impacto dependerá del respaldo político que consiga.

El BCRA cerró julio con más de u$s2.100 millones en compras, pero las reservas terminaron por debajo de u$s48.000 millones.
“La iniciativa apunta directamente a reducir el riesgo de dominancia fiscal y fortalecer el anclaje monetario de largo plazo. Sin embargo, el mercado continuará evaluando el diseño definitivo de las cláusulas de escape y la capacidad de sostener estas reglas más allá de la actual administración”, explicó.
Asimismo, desde el equipo de Research de Puente remarcaron que el respaldo explícito del Fondo Monetario Internacional (FMI) al programa económico contribuyó a fortalecer la credibilidad de la estrategia oficial. El organismo internacional destacó tanto la desaceleración de la inflación como el proceso de acumulación de reservas, y alentó a la autoridad monetaria a continuar comprando divisas para robustecer su posición patrimonial.
Sin embargo, algunos expertos advirtieron que la sostenibilidad del esquema dependerá de que el gobierno de Javier Milei logre sostener el equilibrio fiscal, mantener la acumulación de activos internacionales y consolidar las nuevas reglas institucionales sobre el Banco Central envió al Congreso.
La licitación volvió a absorber pesos
Recientemente, el Ministerio de Economía adjudicó $12,21 billones frente a vencimientos por $8,5 billones, lo que implicó un rollover del 144,5% y se convirtió en otro de los factores que ayudó a moderar las expectativas cambiarias. Más allá del resultado financiero, el mercado destacó el fuerte efecto de absorción de liquidez que produjo la operación.
Desde Puente señalaron que la licitación retiró una cantidad de pesos superior a la que sugerían las condiciones de liquidez del sistema, algo que se reflejó inmediatamente en la suba de la tasa overnight durante el jueves y, en menor medida, este viernes.
El informe también indicó que el fixing correspondiente al vencimiento de la Lelink de julio generó una presión puntual sobre el mercado cambiario durante el martes, aunque esta comenzó a disiparse ya desde la rueda del miércoles.
Esta combinación entre una menor cantidad de pesos circulando, tasas reales positivas y una administración activa de la liquidez aparece como uno de los principales argumentos que contempla el mercado para descartar, por ahora, un movimiento abrupto del tipo de cambio.
Las provincias aprovechan la reapertura del crédito
Mientras el Gobierno evita volver al mercado internacional con emisiones soberanas, tanto las empresas, como las provincias sí aprovechan la mejora en la percepción del riesgo argentino.
Alan Versalli, estratega de Cocos, destacó que desde noviembre de 2025 seis jurisdicciones emitieron cerca de u$s4.900 millones en deuda externa, marcando el mayor ritmo de colocaciones desde 2017. El recorrido comenzó con Córdoba y continuó con emisiones de CABA, Santa Fe, Entre Ríos, Chubut y, recientemente, Neuquén, cuya colocación a siete años logró una tasa del 7,35%, la más baja obtenida por una provincia argentina en este ciclo. En breve, también hará lo propio la provincia de San Juan.
A ello se sumó la reciente mejora en las calificaciones de Moody’s para once gobiernos subnacionales, luego de elevar la nota soberana de la Argentina. Sin embargo, la agencia estadounidense también advirtió que durante los próximos 12 a 18 meses el desempeño fiscal de las provincias podría mostrar una mayor heterogeneidad por el menor crecimiento de los ingresos y la reducción de las transferencias nacionales.
El mundo pasa al centro de la escena
La evolución del dólar a nivel global, las próximas decisiones de la Reserva Federal (Fed), el comportamiento del real brasileño y el humor de los mercados internacionales aparecen como los principales elementos capaces de modificar el recorrido del tipo de cambio durante agosto.
En paralelo, los inversores seguirán de cerca la discusión legislativa de las reformas anunciadas por el Gobierno. En Puente consideran que la capacidad del Poder Ejecutivo para construir consensos en el Congreso será uno de los principales desafíos de las próximas semanas. Si las restricciones al financiamiento monetario y la regla fiscal conservan mecanismos de aplicación creíbles, creen que podrían fortalecer las expectativas de estabilidad, reducir la percepción de dominancia fiscal y contribuir a consolidar el proceso de desinflación.
En el plano financiero, Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, consideró que el mercado va a monitorear tanto el contexto internacional como la evolución macroeconómica local.
“Julio cerró con un Merval ganando cerca de un 3% mensual medido al CCL, en un mes atravesado por la volatilidad internacional. Los bonos soberanos también recibieron un impulso tras la mejora de Moody’s“, explicó. Y agregó: “Hacia adelante, el ojo del mercado seguirá sobre los vaivenes internacionales, pero también sobre la macro doméstica y diversos factores que irán ganando peso a medida que nos acerquemos al ciclo electoral de 2027“.
La expectativa predominante entre los expertos es que, en la medida en que el Gobierno sostenga el equilibrio fiscal, absorba liquidez y preserve el proceso de acumulación de reservas, la dinámica interna jugará un papel secundario en la evolución del tipo de cambio.
