Mientras las selecciones ajustan los últimos detalles para afrontar el Mundial 2026, Noruega decidió tomar una medida poco habitual para garantizar el bienestar de sus futbolistas durante su estadía en Estados Unidos. El combinado europeo envió cientos de kilos de alimentos tradicionales desde su país con el objetivo de mantener intacta la dieta de sus jugadores y evitar cualquier inconveniente relacionado con la alimentación.
La decisión llamó la atención de propios y extraños, especialmente porque incluyó un impresionante cargamento de productos típicos noruegos destinado a abastecer al plantel durante las primeras semanas de competencia.
Entre los principales beneficiados aparece Erling Haaland, la gran estrella del equipo y una de las máximas figuras del fútbol mundial, quien busca liderar a Noruega en una histórica participación mundialista.

Los alimentos que Noruega llevó desde Europa al Mundial
Según trascendió, la delegación noruega envió cerca de 300 kilos de salmón del Atlántico y pescado blanco, dos productos fundamentales dentro de la dieta habitual de los futbolistas del país escandinavo.
A eso se sumaron 116 kilos de brunost, el tradicional queso marrón caramelizado que forma parte de la cultura gastronómica noruega, además de unas 6.000 naranjas destinadas al consumo diario de jugadores y miembros del cuerpo técnico.
El cargamento llegó directamente al centro de concentración que la selección instaló en Greensboro, donde el plantel se prepara para afrontar los compromisos de la fase de grupos.

Por qué Noruega decidió llevar su propia comida
La explicación fue brindada por Aron Espeland, chef principal de la delegación, quien remarcó la importancia de mantener hábitos alimenticios conocidos durante una competencia de semejante exigencia física y mental.
El especialista señaló que los cambios bruscos en la dieta pueden generar trastornos digestivos, dificultades para conciliar el sueño e incluso afectar la concentración de los jugadores, factores que terminan influyendo directamente en el rendimiento deportivo.
Por ese motivo, la federación optó por trasladar productos desde Europa para reproducir las comidas que los futbolistas consumen habitualmente durante la temporada.
La medida también refleja cierta desconfianza hacia la alimentación disponible en Estados Unidos, un país cuya gastronomía suele contener en gran medida altos contenido de azúcares, grasas y alimentos ultraprocesados.
