El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil autorizó nuevamente a dos de los hijos del expresidente Jair Bolsonaro a visitarlo mientras cumple prisión domiciliaria, aunque impuso fuertes restricciones sobre el contenido de los encuentros: Carlos y Jair Renan Bolsonaro tendrán prohibido utilizar las reuniones para abordar cuestiones con finalidad política o electoral.
La decisión fue adoptada por Alexandre de Moraes, el juez comunista del Supremo que encabezó algunas de las principales causas contra el bolsonarismo y cuya alineación con el régimen de Lula viene siendo duramente cuestionada por la oposición brasileña.

Carlos y Jair Renan podrán visitar a su padre en la vivienda de Brasilia donde permanece detenido. Sin embargo, el propio tribunal estableció que “queda prohibida la finalidad política o electoral” de los encuentros, así como la posterior divulgación de manifiestos políticos o electorales mediante terceros, independientemente del medio utilizado.
La medida resulta particularmente relevante porque ambos hijos de Bolsonaro son candidatos a diputados en las elecciones generales de octubre. De esta manera, podrán mantener contacto personal con su padre, pero la Justicia pretende determinar incluso qué asuntos pueden abordar durante las conversaciones familiares.
La autorización tampoco alcanza a Flávio Bolsonaro, candidato presidencial favorito de la derecha para enfrentar a Luiz Inácio Lula da Silva. Moraes le prohibió visitar a su padre durante 90 días después de que difundiera una carta manuscrita en la que el expresidente respaldaba públicamente su candidatura.

Flávio había recibido el escrito durante una visita y posteriormente lo leyó en una transmisión de YouTube. El magistrado consideró que la difusión violó las restricciones impuestas por la corte comunista que impiden a Jair Bolsonaro realizar manifestaciones políticas en redes sociales incluso mediante terceros y extendió la prohibición hasta después de la primera vuelta presidencial.
Las restricciones se producen además en medio de crecientes cuestionamientos de la derecha brasileña contra Moraes. A finales de julio, un micrófono abierto captó a Lula invitando al magistrado a “tomar un café” después de un acto oficial. El episodio volvió a alimentar las críticas opositoras sobre la cercanía entre el Poder Ejecutivo y uno de los jueces más enfrentados políticamente con el bolsonarismo.
La familia del expresidente también viene acumulando decisiones judiciales en su contra. Eduardo Bolsonaro fue condenado en junio a cuatro años y dos meses de prisión e inhabilitado políticamente durante ocho años en una causa por supuestas coacciones a la Justicia.

Desde Estados Unidos, Eduardo rechazó el procedimiento y aseguró que ni siquiera había sido citado formalmente. “Cualquier sentencia sin debido proceso es nula“, afirmó entonces, además de acusar a Moraes de actuar como “víctima y juez”.
Jair Bolsonaro, por su parte, permanece bajo prisión domiciliaria después de haber sido condenado a más de 27 años de cárcel. Mientras tanto, Flávio encabeza la representación electoral del espacio de derecha y busca enfrentar la continuidad del régimen en octubre.
