El Senado de la Nación dio media sanción al nuevo marco regulatorio para los biocombustibles, una iniciativa impulsada por La Libertad Avanza que obtuvo 41 votos afirmativos y 25 negativos y ahora deberá ser tratada por la Cámara de Diputados. El proyecto modifica el régimen vigente y plantea un esquema con mayores cortes obligatorios, nuevas condiciones de competencia y un horizonte regulatorio de largo plazo.
Uno de los principales cambios será el aumento del corte obligatorio de biodiésel en el gasoil, que pasará del 7,5% al 10%, mientras que el bioetanol utilizado en las naftas aumentará del 12% al 15%. La iniciativa también incorpora un sistema de subastas mediante un mercado único, transparente y de acceso público para la formación de precios.
En el caso del bioetanol, el nuevo esquema contempla una participación del 6% para el producido a partir de caña de azúcar, otro 6% para el elaborado con maíz y un 3% adicional sujeto a competencia. La reforma apunta así a incrementar la demanda de materias primas nacionales y potenciar el agregado de valor en las principales provincias productoras.
El proyecto habilita progresivamente una mayor participación de empresas integradas y establece una transición para las plantas no integradas, que actualmente concentran buena parte del abastecimiento del mercado interno. Cuando el corte alcance el 10%, las pymes conservarán una participación del 6,5%, mientras que el 3,5% restante quedará dentro de un segmento de negociación libre.
Desde el sector agroindustrial destacaron el avance del proyecto y aseguraron que su sanción definitiva podría movilizar inversiones privadas superiores a los USD 1.000 millones. Según las estimaciones difundidas por el Consejo Agroindustrial Argentino, esos desembolsos estarían destinados a ampliar capacidad instalada, incorporar tecnología, mejorar infraestructura logística y desarrollar nuevas fuentes de energía.
La entidad también sostuvo que el nuevo marco podría generar puestos de trabajo directos e indirectos y favorecer la sustitución de importaciones de combustibles fósiles. En paralelo, la Cámara de la Industria Aceitera valoró el aumento de los cortes obligatorios y el esquema de mayor competencia previsto por la reforma.

El proyecto amplía además el universo de combustibles contemplados por la regulación e incorpora biogás, biometano, diésel renovable, combustibles sostenibles para aviación y otros desarrollos de segunda generación.
Tras la aprobación en el Senado, la iniciativa quedó ahora en manos de Diputados. Si obtiene la sanción definitiva, el nuevo régimen comenzará a modificar gradualmente la estructura del mercado de biocombustibles desde 2027.
